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Audiencia de Juan Pablo II al equipo de Ferrari

Ciudad del Vaticano

El piloto brasileño de fórmula 1 Rubens Barrichello cumplió hoy uno de los deseos que más anhelaba: besar la mano de Juan Pablo II, lo que logró y con creces, ya que mostró también al pontífice una foto de su esposa y su hijo para que la bendijera.

Fue el propio Barrichello quien contó su sueño tras ser recibido por el Papa junto a sus compañeros de la escudería italiana Ferrari en la monumental Sala Clementina del Vaticano. "Es para mí un honor haber tenido esta oportunidad. Siempre soñé con besar la mano del Papa y hoy lo he podido hacer. También le he mostrado una foto de mi esposa y mi hijo para que los bendijera. Ha sido un momento especial. He podido realizar mi sueño", dijo un emocionado Barrichello en un breve encuentro con la prensa tras la audiencia papal.

A la audiencia acudieron, entre otros, el presidente de Ferrari, Luca Cordero de Montezemolo, y los pilotos Michael Schumacher y Luca Badoer. Schumacher dijo haber sentido una "emoción enorme y difícil de explicar". El grupo regaló al Papa una reproducción a escala del monoplaza F2004.

El piloto alemán, que prefirió manifestar sus sentimientos en inglés, al considerar que las "emociones sentidas son difíciles de expresar y casi imposible en italiano", afirmó que había sido "bellísimo ver la fuerza del pontífice". Luca Badoer, el tercer piloto de Ferrari, afirmó también haber sentido una "emoción increíble, fortísima".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de enero de 2005