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COLUMNA

Directivos

Lo bueno que tiene Iberia, sólo eficaz tomando el pelo a la clientela, es que nos ayuda a formarnos. Quién, en ese cansino ramonear por los aeropuertos suspirando por el vuelo retrasado o el enlace perdido, no se ha asomado a los expositores de libros donde se exhiben colecciones dirigidas a una especie repelente que suele anidar en las puertas de embarque: engominados de diseño, a un ordenador y un teléfono pegados, triunfadores o alevines de. Suponiendo que tales ejemplares lean algo más que informes y balances, no tendrán queja de la oferta sobre estilos de mando, búsqueda de la excelencia y sociodinámicas varias: Los 6 sombreros del vendedor con éxito, Qué hacen los líderes, Trabajar en equipo: emociones, rituales y juegos, conflictos, premios y sanciones...

Hablando de juegos y emociones, me han contado una especie de congreso organizado por cierta empresa para sus directivos altos y medios. Hotel en el extranjero (full equip, of course), alguna homilía procedente de la cúspide... y juegos, muchos juegos, inventados y probablemente evaluados por geniales de alguna consultoría, de esas cuya minuta habría bastado para subir el sueldo varios puntos a la plantilla entera. Así, seres adultos y medianamente inteligentes son abducidos varios días en una confraternidad infantiloide y competitiva, una seguida de entretenimientos "creativos" en equipo, habilidades que se supone han de inspirar el estilo de trabajo y por tanto, engordar los beneficios de la compañía. Aquí no hubo pruebas de supervivencia (otras empresas les dejan en el monte de noche con una linterna y una brújula, pobres ejecutivos Coronel Tapioca), sino de paciencia.

Como les han dicho que los líderes han de ser "hombres de hierro" y servir con pasión sin límite de tiempo, los más aplicados incluso comprarían de regreso algunos de esos manuales de aeropuerto que enseñan, incluso con fábulas y dibujitos, a estimular a los subalternos: Yo gano, tu ganas, la empresa gana. La zanahoria funciona. ¡1001 formas de recompensar a sus empleados, ¡el dinero no lo es todo! ¡Por fin ya es Lunes! Tantos años de movimiento obrero. Good by, Marx y Engels.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004