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Félix Rodríguez estudia en un libro las dinastías flamencas

Félix Rodríguez Gutiérrez (Cádiz, 1942) es sin duda uno de los mejores conocedores del mundo flamenco, de entre los muchos que ha dado la provincia de Cádiz. Fue fundador y presidente de las peñas Enrique El Mellizo y La Perla de Cádiz, ha pronunciado innumerables conferencias y colabora con frecuencia en medios de prensa escrita y televisión. Sin embargo, nunca se había animado a plasmar su vasto conocimiento del arte gitano-andaluz en un libro, hasta que la semana pasada presentó El arte en la sangre, un denso estudio de 240 páginas editado por Imprenta Repeto.

El volumen, profusamente ilustrado, es "resultado de 50 años de vivencias y amor por el flamenco" en palabras de su autor. Amigo de Mairena, compadre de Chano Lobato, Camarón, José Mercé, La Paquera, Farruco, Lebrijano y tantos otros astros del firmamento jondo, Félix Rodríguez ha vivido esta pasión desde dentro. Su casa gaditana ha sido desde antiguo "parada y fonda de artistas", como él mismo reconoce. Pero el conocimiento profundo del flamenco le ha exigido también bucear en documentos y bibliotecas. De hecho, la idea de El arte en la sangre es resultado de cinco años investigando los archivos de la Catedral de Cádiz, donde invirtió muchas horas enlazando nombres para configurar una singular teoría: la transmisión genética del duende.

Judíos y gitanos

Así, Rodríguez Gutiérrez comienza estudiando los primitivos cantos de negros, judíos y gitanos, los ritmos originales que acabarían convirtiéndose en compás, así como las cunas clásicas del cante jondo: Cádiz, los Puertos, Jerez, Triana... De este modo, se detiene en una dinastía flamenca, los Ortega de Cádiz -"la familia con más arte del mundo", al decir del autor- que desde 1760 no cesó de dar talentos entre cantaores, bailaores y matadores de toros. Por citar algunos, Ignacio Sánchez Mejía, Joselito y Rafael El Gallo, Manolo Caracol, Enrique El Mellizo, Pastora Imperio, Paquiro o Manzanita están vinculados a tan egregio árbol genealógico.

"Trato de demostrar que el flamenco y el toreo vienen en la sangre y se transmiten de padres a hijos", asegura el estudioso, quien echa mano de otras familias ilustres como la de Paco La Luz, los Torre, los Pavón o los Paula para apoyar su idea. Todo ello acompañado de minuciosos esquemas y documentado en exhaustivas partidas de nacimiento, bautismo y defunción, así como enlaces matrimoniales, que harán de El arte en la sangre una herramienta imprescindible para los investigadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de diciembre de 2004