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Esos cómicos deportistas que ficharon un día por El Tricicle

Los tenistas Sergi Bruguera y Àlex Corretja enzarzados en un surrealista partido de tenis, con pelotas rebeldes y raquetas escurridizas. Un esforzado Miguel Indurain en plena escalada con bicicleta estática. Una exhibición de malabares con pelota ofrecida por el futbolista Ronaldinho en un campo tan pegajoso como imaginario. Una pandilla de atletas y futbolistas en pañales, rendidos de amor hacia la nadadora Gemma Mengual, igualmente enfundada en un decoroso dodotis. Todas estas imágenes pudieron verse la noche del miércoles en el Palau Sant Jordi, en una ocasión irrepetible: el 25 aniversario de El Tricicle y el diario Sport, que se celebró con una revisión de Slastic, uno de los espectáculos más exitosos de la compañía catalana.

El grupo compuesto por Joan Gràcia, Carles Sans y Paco Mir fichó por un día a una veintena de deportistas de primera fila que participaron en el montaje, una sucesión de números cómicos en torno al mundo del deporte. Algunos, como Corretja y Bruguera, acudieron a la cita con la lección bien aprendida, muy metidos en sus personajes y entregados a una representación en la que casi parecían clónicos de los actores originales. Otros, como Ronaldinho, los atletas Fermín Cacho y Martín Fiz, el golfista Txema Olazábal, o el gimnasta Gervasio Deferr, se dedicaron a hacer de sí mismos, aunque, eso sí, con una cierta escenificación. El futbolista del Barça se llevó una de las mayores ovaciones de la noche (aunque a muy corta distancia de la dedicada a su colega Hirsto Stoichkov) con su exhibición equilibrista; Olazábal causó un falso estropicio con su potente swing, y Defferr, doble medallista olímpico, impidió el normal desarrollo de un número de Slastic con sus brillantes ejercicios en suelo.

La actuación, presentada por Constantino Romero, se celebró ante un público entregado de antemano, tan fan de El Tricicle como de los deportistas que por una noche ejercieron de artistas invitados. Cerca de 9.000 personas siguieron en directo las peripecias de la efímera compañía, que entre sus filas reclutó también a los motociclistas Nani Roma (ganador del último París-Dakar) y Ángel Nieto (el piloto español con más títulos), metido en el papel de comentarista radiofónico. A lomos de una imaginaria moto, Nieto llevó de paquete a la periodista Mercedes Milà, que entrevistó a Indurain en plena carrera.

Hubo otras colaboraciones al margen del deporte, como las de los actores Pepe Rubianes, Millán Salcedo y Santiago Segura. El padre de Torrente se desmarcó de la tónica general y se presentó ante el público con una escena de Manicòmic, el famoso gag a partir de la canción de Julio Iglesias Soy un truhán, soy un señor, que encandiló al personal. Pero aunque el de El Tricicle es un humor gestual, Segura no pudo evitar recurrir a las palabras para compartir con el público un sentimiento contradictorio: "Soy un fan de Tricicle, y gracias a ellos recordaré con una sonrisa esta fecha de mierda en la que han reelegido a Bush y que es el principio del fin de la humanidad". No hubo velas ni pastel, pero sí globos en una fiesta que acabó con una nueva cita, esta vez para dentro de otros 25 años, para las bodas de oro.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de noviembre de 2004