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Crónica:FÚTBOL | Primera jornada de Liga

Renato debuta y salva la papeleta al Sevilla

Joaquín Caparrós llevaba un par de semanas con el pespunte dado en el entrecejo. Jamás le han gustado los elogios fáciles porque, en demasiadas ocasiones, se le han tornado en lanzas. Tampoco le gustan las campañas presidenciales -las que protagoniza personal e intransferiblemente el presidente, José María del Nido- llenas de facilonas promesas de gloria. La primera parte del partido dio la razón a su preferencia por ver el vaso medio vacío.

Su apuesta por Pablo en detrimento de Aitor Ocio estuvo a punto de ser sonada. El joven canterano comparte con el sancionado Alfaro la búsqueda de la intimidación del contrario y el vivir al borde del reglamento, pero carece de su jerarquía. Para propios y contrarios. El Albacete comenzó acogotando a los de Nervión en la salida del balón desde la defensa y llegó a encerrarlos y atemorizarlos. Ocio es, de largo, el que mejor la toca de los cuatro centrales de la plantilla sevillista y, de haber encajado los de casa un gol en la primera mitad, Caparrós habría recibido sus primeras críticas.

SEVILLA 1 - ALBACETE 0

Sevilla: Esteban; Daniel Alves, Javi Navarro, Pablo, David; Martí, Casquero (Renato, min. 46); Sales, Baptista, Jesuli (Jesús Navas, min. 88); y Darío Silva (Aranda, min. 60).

Albacete: Valbuena; Óscar Montiel, Buades Rubén González, Peña; Redondo, Viaud, Álvaro (David Sánchez, min. 74), Mingo (Momo, min. 57); Francisco (Rubén, min. 57) y Pacheco.

Goles: 1-0. M. 48. Renato combina con Darío Silva y, en carrera, marca colocado.

Árbitro: Puentes Leira. Amonestó a Darío Silva, Rubén González, Buades, Martí. Expulsó a Viaud, por dos tarjetas amarillas (min. 85).

Unos 35.000 espectadores en el Sánchez Pizjuán. Terreno de juego seco y arenoso.

El Albacete demostró lo que aprendió el fútbol español con la llegada de Davids al Barcelona en la segunda mitad de la temporada pasada. Con la arrogancia (y, visto lo visto, ligereza) con la que se ha ridiculizado a profesionales como Gattuso y la táctica italiana en general. Pues bien, el Albacete colocó ayer al correoso lateral Mingo como interior izquierdo y logró cortocircuitar la banda de Alves y Sales.

La más que segura bronca de Caparrós en el descanso y, sobre todo, la salida de Renato por Casquero le dieron otra entidad a los de Nervión. El mediocentro brasileño marcó gol en la primera pelota que tocó. La razón es muy sencilla: tiró una pared con Darío Silva frente al área contraria y chutó duro la devolución. Ni recomendado por Escartín. Cada vez es más lo que este club debe al criterio y trabajo de Monchi y su equipo.

El Albacete se deshizo tras el gol y a su entrenador, el debutante en Primera José González, le faltó temple para aguantar su planteamiento primero. Las piernas y el cerebro de Renato pusieron orden en el Sevilla que dominó el resto del encuentro. Sin lustre, sin la contundencia que se le creía adquirida este curso.

Ni Jesuli ni Vales dieron aire desde las bandas. El ex del Celta amagó o condujo demasiado y profundizó poco en las ocasiones que tuvo la pelota franca, aunque llegó a enviar un disparo al palo en el minuto 23.

El orden del Albacete le ha venido, paradójicamente, de perlas a Caparrós. Su conjunto supo ganar, aunque con el suficiente susto dentro como para que el machacón mensaje del entrenador no suene a exceso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de agosto de 2004