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Reportaje:Atenas 2004 | CICLISMO: NUEVO ÉXITO

Segunda persecución de bronce

El cuarteto español, con Sergi Escobar como líder, logra el tercer puesto tras una excelente remontada ante Alemania

Ni Alemania, la campeona olímpica de Sidney 2000, da ya miedo. Pensar hace unos años que en la persecución de pista el equipo español podía ganarla con tanta facilidad era una quimera. Los pasados Juegos y Campeonatos del Mundo, antes y después de la caída del Muro de Berlín, con la República Federal de entonces, sobre todo, y la Democrática también, y con la Alemania ya unida, están llenos de éxitos germanos. Pero ya no es una utopía. Su nivel sigue siendo fantástico, pero España se ha metido en la cumbre. Ayer lo hizo para ganar la medalla de bronce, segunda de un gran Sergi Escobar, el ilerdense de 29 años campeón mundial y líder indiscutible del cuarteto, que también fue bronce en los recientes Campeonatos del Mundo de Melbourne ante Holanda. Carlos Castaño, madrileño de 25 años; Asier Maeztu, guipuzcoano de 26, y Carlos Torrent, gerundense que cumplirá 28 el próximo domingo, hicieron el resto. Australia, la gran potencia actual, campeón mundial en su país y con una cantera enorme, ganó también el oro olímpico ante el Reino Unido, plata en los Mundiales. Aquí, en Atenas, se respetaron los tiempos de la primera serie y de los octavos de final de ayer. Todo funcionó como un cronómetro. España, tercera siempre, está entre los grandes.

"Hemos sabido negociar bien la carrera tras haber trabajado cuatro años con perseverancia"

Los germanos llegaron a tener 1,357 segundos de ventaja. Pero hasta ahí llegaron

El ciclismo español era de montaña y sólo excepciones como Miguel Indurain empezaron a cambiarlo, a hacerlo polivalente. Ya hay contrarrelojistas en carretera, para las prólogos y para las largas, pero la pista seguía siendo una asignatura pendiente. Guillermo Timoner y sus hazañas tras moto quedaban demasiado lejos. Los Seis Días de Madrid, una anécdota. Sólo el empujón de Barcelona 92, donde precisamente José Manuel Moreno abrió la cosecha de oros en el kilómetro con salida parada, empezó a despertar un mundo olvidado del gran público, de la publicidad y del dinero. Por eso el programa ADO de ayuda a los deportistas fue clave. Ha permitido con el paso del tiempo sacar frutos que ya habían venido a través de especialistas como Joan Llaneras, por ejemplo, en sus modalidades de puntuación y americana (madison). La persecución, que, como ocurre en natación con los relevos 4x200 metros libres, da un buen índice del potencial del ciclismo en pista de un país, era una asignatura pendiente. Pero el asalto a los podios ha dado resultados.

España no empezó muy fuerte, porque el meltemi, el viento del norte, se colaba por el hueco existente entre la cubierta del velódromo y las gradas y podía pasar factura. Había que reservarse y mantener el ritmo, la clave de la persecución. Alemania se puso en cabeza desde la primera vuelta de las 16 a dar a los 250 metros de cuerda y a mitad de la prueba, los dos kilómetros, llegó a tener 1,357 segundos como máxima ventaja. Pero hasta ahí llegó. Sergi se echó el liderazgo a las piernas y en cada relevo, tirando de sus compañeros, fue quien dio la vuelta a la carrera. Según él, fue más porque Alemania empezó a notar el cansancio, pero los mayores recortes fueron con él en cabeza. En un kilómetro, la desventaja desapareció y el cuarto y último fue un paseo. Castaño se descolgó antes que el cuarto alemán, pero no sólo no se notó, sino que Escobar, Maeztu y Torrent aumentaron incluso la diferencia hasta casi 1,5 segundos.

"Estaba pensado que fuéramos como hemos ido. Sabemos el ritmo al que tenemos que ir y ahí hemos rodado", dijo Torrent, sorprendentemente serio para lo conseguido, aunque admitió que es lo más grande su vida; "el seleccionador, Jaume Mas, nos ha dicho que en ningún momento mirásemos cómo íbamos, que él iría cantando los tiempos". Maeztu reconoció: "Nosotros sabemos que Sergi está bien y eso te da una tranquilidad enorme". Y Sergi, con su desparpajo y modestia, quitó importancia a su contribución decisiva. "Bueno, tomo la responsabilidad y ya está", dijo antes de señalar que con el equipo no había tenido problemas de recuperación como le pasó en la carrera individual. Y estaba contento no sólo por la medalla, sino también por haber vencido otra vez al tiempo, un índice de la mejoría en el trabajo que tanto les compensa a los deportistas: "Sí, hemos batido nuestra marca de Melbourne por segundo y medio. Hemos sabido negociar bien la carrera. Me voy contento, pero no sólo por la medalla, sino por los amigos. Hemos trabajado cuatro años con perseverancia para llegar aquí". Y valoró el mérito de ganar a Alemania: "Cuando yo empecé, nos sacaban 10 segundos. Ahora..." Lo que espera es que la pista tenga más ayuda: "Hemos demostrado que se pueden sacar títulos y estar adelante en los Juegos, así a que a ver si los chavales se animan y se vienen a entrenar con nosotros". Y fue incluso realista: "Al Reino Unido se le puede ganar en el futuro. Australia está más lejos. Aquí han traído seis corredores y están como motos. Podrían haber corrido cualquiera de los seis. Nosotros somos cinco y siempre va uno justo y no podemos jugar con tanta ventaja. Teniendo cantera, puedes elegir lo que quieres". Guillermo Ferrer fue el quinto hombre que mereció haber subido al podio. Podía haber sido otro. Por milésimas en los controles se quedó fuera del cuarteto titular y no pudo disfrutar con la medalla. Así de duro y exigente es el ciclismo en pista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de agosto de 2004