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Crónica:Atenas 2004 | BALONCESTO: CONFIRMADAS LAS BUENAS PERSPECTIVAS

Las chicas ya están en los cuartos

El conjunto de Rodríguez se pasea ante el neozelandés y promete ponérselo difícil al estadounidense

A falta de buenas noticias en otros deportes, parece que habrá que aferrarse como a un clavo ardiendo al baloncesto para disfrutar de algún momento de alegría española en estos Juegos. Los chicos y las chicas de la canasta son, hoy por hoy, la mejor garantía. Acumulan triunfos de gran mérito, despliegan momentos de juego espectacular, ilusionan con sus actuaciones y su entrega; en definitiva, hacen soñar con que por ahí tal vez sí llegue alguna medalla. Queda mucho camino aún y, finalmente, puede que no suceda así, pero, al menos, el inicio del recorrido no puede ser más esperanzador.

Ayer, las muchachas de Vicente Rodríguez dieron un nuevo paso en lo que, de momento, está resultando para ellas un paseo triunfal. Con un insultante dominio sobre Nueva Zelanda, la selección española sumó su tercera victoria consecutiva en otros tantos encuentros y se aseguró su presencia en los cuartos de final del torneo. Un hecho nada despreciable, más aun teniendo en cuenta que, por primera vez en su historia, se han ganado en la cancha el derecho a estar en unos Juegos. En los de Barcelona 92 participaron invitadas como país anfitrión.

Pero, una vez conseguido ese logro y sin tiempo casi a respirar, el equipo ya se ha fijado un nuevo y ambicioso objetivo: discutir a Estados Unidos la primera plaza del Grupo B. Empatados ambos a tres victorias, los dos equipos se enfrentarán mañana (13.30) para dirimir quién se destacará en el liderato. El encuentro promete ser un duelo apasionante porque, si bien las estadounidenses tienen todos los precedentes a su favor -las españolas nunca han podido ganarlas-, la facilidad con la que las pupilas de Rodríguez han resuelto sus últimos dos encuentros -en el primero, frente a la República Checa, subcampeona de Europa, vencieron en la prórroga- invita a pensar que esta vez todo es posible. Eso, por más que Amaya Valdemoro, que conoce bien a Estados Unidos por haber jugado allí, no se canse de recordar: "Ellas sí que son el verdadero dream team, y no ellos".

Quizá sea una inteligente protección ante la euforia desatada por su juego, que nos ha acostumbrado a presenciar exhibición tras exhibición. Ayer, Nueva Zelanda, que frente a Corea había firmado la segunda victoria olímpica de su historia, fue un nuevo juguete en sus manos, un muñeco de pim-pam-pum. Ni un suspiro aguantaron las asiáticas la envestida de España, que, a los cinco minutos de iniciarse el encuentro, ya ganaba por 10 puntos (14-4). A partir de ahí, la fiesta española continuó con Valdemoro, Palau y Fernández ejecutando una sangría en el ataque y con la defensa funcionando a la perfección. Tanto fue así que Nueva Zelanda sólo fue capaz de anotar ocho puntos en 20 minutos y España llegó al meridiano con 24 de renta (32-8).

Todo estaba decidido y Rodríguez aprovechó el trámite de los dos últimos cuartos para dar descanso a sus jugadoras titulares y minutos de juego a aquéllas que están menos rodadas, a la espera del interesantísimo duelo de mañana.

También ayer Grecia renovó sus opciones de avanzar hacia los cuartos de final en el Grupo A. Con un claro triunfo sobre Nigeria (83-68), la anfitriona necesita ahora vencer a Japón para obtener el pase.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de agosto de 2004