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EL 10º CONGRESO DEL PSOE DE ANDALUCÍA

Viera y Caballos pugnan por el control de Sevilla

Hace una semana el diseño del PSOE de Sevilla para su congreso provincial, que se celebrará el próximo sábado, no pasaba por otro escenario que el de la reeleción como secretario general de Luis Navarrete, quien según todos, incluidos los críticos, había conseguido una convivencia pacífica en esta agrupación con la que más o menos se sentían cómodos. Al día de hoy esta previsión ha saltado por los aires: Navarrete ya no volverá a optar al cargo, por su salto a la dirección regional y, en vez de una, va a haber dos candidaturas en el congreso. Sus más que probables cabeceras son dos personas que han ido, en la política y en la vida, de la mano en los últimos 20 años: el portavoz del grupo parlamenario, José Caballos, y el delegado del Gobierno en Andalucía, José Antonio Viera, quien es muy poco probable que hubiera dado este paso sin el visto bueno de Chaves.

Ninguno de los dos quiso confirmar ayer lo que los delegados socialistas de Sevilla daban por hecho. Ambos emprenderán, si no lo han hecho ya, una carrera contrareloj para conseguir los avales necesarios para aspirar a la secretaría general en el congreso del próximo sábado. Para optar a ese puesto es necesario tener las firmas del 25% de los compromisarios.

Viera fue ayer al encuentro de los periodistas para comunicar su decisión, no sin antes reconocer que se sentía "liberado" de su compromiso con el actual aparato provincial. "Yo he apoyado a Navarrete y pensaba hacerlo si se hubiera presentado, pero una vez que ha comunicado que va a dejar el cargo me siento liberado de mi compromiso". Viera comunicará oficialmente su candidatura entre hoy o mañana con el fin de favorecer la "normalización" del PSOE sevillano.

El delegado del Gobierno en Andalucía se desmarcó públicamente de las tesis de Navarrete, pero principalmente de José Caballos, el pasado miércoles cuando trascendió a los medios de comunicación las críticas por una supuesta discriminación de Sevilla en las inversiones de la Junta de Andalucía. Viera tenía pensado dar este paso días antes, según le consta a la dirección regional, pero no fue hasta entonces cuando se vio obligado a ello.

Es impensable que el delegado del Gobierno en Andalucía no haya contado con el visto bueno del secretario de Organización y mano derecha de Chaves, Luis Pizarro, antes de lanzar este órdago, que supone abrir la batalla por el control de la agrupación de Sevilla y plantar cara a Caballos.

El otro candidato más que probable es el propio Caballos, quien ya de hecho ejercía el liderazgo de la agrupación. Caballos no descartó ayer su candidatura, aunque esa opción no entraba ni en sus cálculos ni en sus apetencias hace una semana, según dijo en una conversación mantenida con este periódico.

La pugna entre ambos ha abierto una situación totalmente diferente en el PSOE sevillano que provocará, a juicio de algunos dirigentes, un realineamiento de todos los sectores. "Todo empieza a partir de hoy", señalaba un dirigente quien lanzaba la siguiente pregunta al aire: "¿Quién se puede poner ahora en contra de un candidato de Chaves y de un delegado del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero?".

Los críticos de Sevilla vieron con buenos ojos el salto de Viera, pero la pregunta que se hacían muchos es qué posición va a tomar el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, que no fue propuesto ni como vocal por su agrupación para la ejecutiva andaluza y cuyo papel ha quedado muy desdibujado en el congreso regional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 2004