VISTO / OÍDO
Columna
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Guerra de civilizaciones

No hay choque de civilizaciones ni de religiones, dice el Parlamento de las Religiones del Fórum. Lo vi, oí a dos tibetanos porque uno era partidario del Dalai Lama y el otro de la integración en China, me maravillé con las túnicas, turbantes, pelos raros y todo lo que llevaban los religiosos. La moda no les afecta: se han quedado en el pasado. Pregunté por qué no había ateos hablando en el foro, y me dijeron que algunos intervenían desde el público. Lógicamente, no tiene por qué haber ateos: pero no veo que haya Parlamentos del ateísmo mundial, donde los ateos judíos, los de varias sectas cristianas, los musulmanes y los de la idolatría y el animismo pudieran unirse: no es lo mismo no creer en cada dios. La Europa del XIX y parte de la del XX, y su influencia en las Américas, se debe a los grandes ateos judíos, como Freud o Einstein, o Marx; la segunda parte del XX regresa a las creencias, emanadas de los Estados, para combatir el comunismo por el capitalismo.

Se puede decir a los bonitos santones del Fórum que se equivocan: las religiones están en la base del choque verdadero de civilizaciones: Sharon, Bush y Aznar formaron un bloque de intereses para dominar el Oriente mediterráneo, y en ello están; los islamistas, de otro fanatismo, llegan al suicidio para el ir al paraíso. Si todo es una infraestructura provocada, no empece una guerra de religiones en estos momentos. En el catolicismo de diversas sectas del Gobierno de Aznar que fue a la guerra no había la menor intención de paz, y el pacifismo estaba condenado. No digo que no lo esté aún: pero en ellos era más peligroso. Un país que casa al heredero supuesto (puede haber cambios) a la jefatura de Estado con una apabullante ceremonia religiosa con algunos de los extremistas de la Iglesia, y lo continúa con muchas visitas a templos, y lo corona con visita al Papa caduco que ha regañado al jefe de Gobierno por sus cambios sociales es, evidentemente, un país forzosamente católico. Sería interesante que junto a las clases de religión las hubiera de ateísmo, explicando las evidencias de no creer y los daños creados por las religiones. Quizá sea pronto, aunque vendría bien para que pudieran asistir a ellas los pequeños froilanes del molesto futuro.

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