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Reportaje:MOTOCICLISMO | Gran Premio de Brasil

Heroico Barberá

Enorme triunfo en los 125cc del valenciano, que corrió con varias quemaduras en el pecho por un accidente sufrido el día anterior

Fue pisoteado el día anterior por su propia moto, cuyos neumáticos le pasaron por encima, provocándole varias quemaduras en el cuello y en el pecho, donde llevó una protección. Pasó una noche de perros, aplicándose pomadas, calmantes y similares. Se llegó a pensar que el dolor le impediría tomar la salida. La tomó. Algo más de 41 minutos después, Héctor Barberá entraba vencedor en la meta, juntaba las manos, miraba al cielo de Río de Janeiro y comenzaba a bailar sobre su moto, que era lo que le pedía su maltrecho cuerpo para celebrar el segundo triunfo de la temporada, el cuarto de su incipiente carrera, que le ha llevado al segundo puesto de la clasificación general de los 125cc.

Pedrosa recuperó el liderato al quedar segundo en los 125cc, por delante de Elías

Rebasó a Dovizioso y Stoner en el último giro en la misma curva, dos por el precio de uno

Barberá, de 17 años, presentó así su candidatura al título mundial, estando como está a 16 puntos del líder, el italiano Andrea Dovizioso, tercero ayer. Y lo hizo ejecutando una actuación heroica por sus condiciones físicas y deslumbrante por la manera como se produjo, superando en la última vuelta al australiano Stoner y a Dovizioso, a ambos en la misma curva, dos por el precio de uno.

Muchas cosas ocurrieron antes de ese adelantamiento con pinta de imposible. Por ejemplo, la puesta en escena de Barberá, que admite de buen grado el calificativo de penosa. Salía el valenciano en la pole y cuando se quiso dar cuenta hasta cuatro corredores le habían rebasado. Pero en el octavo de litro, este hecho apenas tiene trascendencia. Porque durante muchos giros son legión los corredores que van juntos, rozándose casi. Así que en esa primera vuelta dio tiempo a que la cabeza de la carrera la ocuparan Stoner, Jorge Lorenzo y, de repente, saliendo no se sabe de dónde, el propio Barberá. Sin solución de continuidad, en la segunda vuelta el español se metió por el lado más sucio del asfalto, que ya estaría sucio teniendo en cuenta las asquerosas condiciones en las que, según los corredores, se encontraba la pista, y se vio obligado a frenar para evitar el accidente. Por su izquierda, como si de una procesión se tratara, se metieron cinco rivales. A quien más excitado se veía era a Lorenzo, dispuesto a repetir conquista en el escenario en el que hace un año logró la primera victoria de su carrera.

Pero alguna víctima tenía que provocar aquel atasco. Justo en el ecuador de la prueba, Lorenzo intentó alcanzar al líder, Stoner, y aceleró antes de tiempo a la salida de una curva, una invitación al accidente. La Derbi despidió al corredor mallorquín, que enterró allí sus esperanzas.

A partir de ese momento dio la sensación de que Barberá cogía y abandonaba el liderato cómo y cuándo quería. Y con el español luchando con Stoner y Dovizioso se llegó a la última vuelta. Barberá, que era tercero, esperó su oportunidad. La encontró en aquella curva en la que se metió por el interior, mientras sus dos rivales lo hacían por el ángulo largo. Les rebasó y se fue presto a la meta, olvidando el dolor de las quemaduras, recogiendo poco después una camiseta de Brasil, con el seis a la espalda, que le había regalado antes de la carrera Roberto Carlos.

No llegó el triunfo español en los 250cc, pero lo mismo dio. Porque Pedrosa propinó un enorme revolcón a la clasificación general, en la que volvió a adueñarse del primer puesto. El barcelonés comenzó la temporada como líder, tras ganar en Australia, pero perdió tan honroso puesto en la siguiente carrera, la de Jerez, donde se fue al suelo, en beneficio del francés Randy de Puniet, que ayer no pasó del octavo puesto.

El rendimiento de Pedrosa en su primera temporada en el cuarto de litro está siendo excepcional. Frío y calculador, se ha adaptado a la categoría de forma asombrosa. Parece el jefe. Desde aquel fiasco de Jerez ha acumulado un primer puesto y cuatro segundos. El último, ayer, en una prueba dominada por Manuel Poggiali, al que Pedrosa jamás perdió la pista. Dominó siempre el sanmarinés, pero no logró escaparse de un rival que buscó su oportunidad en la última vuelta pero prefirió no tomar riesgos innecesarios. Por detrás, magnífico, apareció Toni Elías, recuperado para la causa y que tiene mucho que decir en una categoría en la que gobierna un Pedrosa al que se le esta poniendo una cara de campeón del mundo que asusta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2004