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Crítica:ROCK | Mago de Oz

Los uno del 'heavy'

Remachando lo ya conseguido con un tesón y una fe encomiables, el grupo madrileño Mago de Oz consiguió llenar dos tercios del aforo de Las Ventas, alrededor de 12.000 espectadores, para presentar el disco Gaia, con el que han vendido 200.000 copias legales en plena crisis, lo que les consagra como números uno indiscutibles del heavy metal español. Les precedió en escena otra importantísima banda del género, Saratoga, en la que militan el guitarrista exÑu y Santa Jerónimo Ramiro Jero y y el bajista exÑu y Barón Rojo Niko del Hierro, y que les dejó el ambiente suficientemente caldeado con los temas de su último disco, El club de la lucha.

Fieles a su tradición de unir espectáculo con una apuesta musical enraizada en el rock duro más clásico -puestas en escena al estilo Els Comediants en plan Dragones y Mazmorras y sonando a heavy del de siempre, pero con toques celtas-, los Mago de Oz aparecieron en un escenario que reproducía de modo realista un galeón pirata, con el que hacía juego la indumentaria de los músicos. Usaron, además, toda suerte de pirotecnia, trabucos y cañones, paisajes marinos en el ciclorama de fondo, muñecos con cabeza de pene o enormes muñecos hinchables y demás. También incluyeron en el espectáculo a cuatro strippers -dos chicos y dos chicas que hicieron un desnudo parcial en la boca del escenario- y hasta 20 invitados del público para que cantaran junto a la banda Hasta que el cuerpo aguante.

Mago de Oz + Saratoga

Mago de Oz: José (voz solista), Txus (batería), Carlos Mohamed (violín), Fernando Ponce (flauta), Sergio Kiskilla (teclados), Carlitos y Frank (guitarra) y Sergio (bajo). Plaza de toros de Las Ventas. Entrada, 21 euros. Madrid, 2 de julio.

Fueron casi tres horas en las que sonaron los temas más importantes de su discografía: Atrapasueños, Jesús de Chamberí, Gaia, la Danza del fuego y Molinos de viento, entre muchos otros. El sonido no estuvo en ningún momento a la altura del espectáculo que se pretendía ofrecer, si bien comenzó siendo horrible y luego fue mejorando notablemente. Sus fans parecieron no notarlo y disfrutaron del grupo y de los invitados, el componente de los argentinos Rata Blanca Walter Giardino y el joven guitarrista Jorge Salan, nuevo ídolo del género.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de julio de 2004