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Reportaje:Eurocopa 2004 | Portugal-Grecia, una final inesperada

Rehhagel niega la evidencia

El seleccionador alemán de Grecia afirma que su equipo no es defensivo y anuncia que deberá luchar "contra 50.000 portugueses"

"¿Defensivos nosotros? ¿Si no tienen mala memoria les recuerdo que el penalti que nos pitaron a favor ante Portugal se lo hicieron a un defensa, Seitaridis, que se había ido al ataque?". Con este argumento tan simple, Otto Rehhagel trataba de negar la evidencia: que Grecia es una de las selecciones más defensivas del torneo, según demuestran las estadísticas.

Su posesión de balón, por ejemplo, no pasa del 43% de promedio, situándose a la cola de los 16 combinados que han disputado el torneo, tan sólo por delante de la humilde Letonia. Portugal, con un 56%, es la segunda tras Holanda que más capacidad tiene para retener la pelota. A cada pregunta sobre el carácter defensivo de su equipo, Rehhagel respondía con otra pregunta retórica: "¿A qué estilo se refiere?". Hasta que se enfadó una periodista noruega muy interesada en el tema y le espetó: "Si quiere seguir respondiendo con preguntas hablamos luego porque esto es una conferencia de prensa, no una conversación".

Grecia es la cuarta selección del torneo en faltas cometidas y la tercera en tarjetas amarillas recibidas

"Les recuerdo que el penalti contra Portugal se lo hicieron a un defensa, Seitaridis", reta el técnico a la prensa

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No quedó aclarado si Rehhagel, que en agosto cumple 66 años, les dijo o no a sus jugadores tras eliminar a Francia que él era el Káiser, pero lo que sí parece evidente es que se siente como tal. Su tono es firme y autoritario en las conferencias de prensa y se permite dar lecciones a los periodistas. "Apunten exactamente lo que les digo", dice antes de ordenar a la intérprete: "Ahora traduzca". Todo rematado con una pequeña sonrisa de satisfacción de alguien que se cree en la cima del mundo.

Grecia es el penúltimo equipo en la clasificación de los pases bien dirigidos, mientras que Portugal es el conjunto que mejor combina. Y el que más remata. El combinado heleno, en cambio, ni pasa bien ni tira apenas a puerta: ocupa el décimo lugar en lo que respecta a disparos al marco contrario. Para encontrar un capítulo en el que destaque Grecia hay que mirar en el apartado de las faltas. Es la cuarta que más ha cometido y la tercera que más tarjetas amarillas ha recibido (14). Cuatro de ellas le han caído a Karagounis, el centrocampista del Inter, que hoy se pierde la final por doble amonestación. Su puesto lo ocupará Giannakopoulos, el calvo volante del Bolton que ya fue decisivo en la fase de clasificación: marcó el gol en La Romareda que obligó a España a jugar la repesca ante Noruega.

El cuadro de Rehhagel no solamente descuella por el número de infracciones, que siempre es discutible, sino por la gravedad de las mismas. La patada de Katsouranis a Nedved en el primer minuto de la semifinal ante la República Checa fue de las que duelen desde decenas de metros de distancia. El árbitro del encuentro, el famosísimo Collina, la pasó por alto. No hubo tarjeta. Y no fue un hecho aislado. Grecia se ha empleado con parecida dureza en todos los partidos que le ha llevado a la final. Y España puede dar fe de ello: la sufrieron los tobillos de Morientes y Raúl.

También Portugal es otro equipo muy agresivo que comete gran cantidad de infracciones: 98, la segunda de la tabla. Es sorprendente ver al fino media punta portugués Deco como el primero en el número de faltas infligidas: 20, seguido por el medio centro griego Zagorakis. Claro que Deco está en todas. Porque también aparece como el tercer mejor rematador de la competición, detrás de Henry y Van Nistelrooy, o el tercer mejor pasador, detrás de Cocu y de Maniche, mientras que Zagorakis pasa totalmente inadvertido en las estadísticas positivas.

Otra de las novedades que ha introducido Grecia en esta Eurocopa es la de los marcajes individuales. El lateral derecho Seitaridis se encargó de perseguir a Baros en la semifinal ante la República Checa, lo mismo que Katsouranis hizo con Nedved. Y otro tanto se espera para esta noche. Figo, Deco y Cristiano Ronaldo son candidatos a ser vigilados muy de cerca por algún rival griego por todo el césped del estadio de La Luz.

La hinchada helena ha llegado en masa a Portugal en los últimos días. Son viajes organizados de última hora, pues casi ninguno de sus seguidores esperaba que su selección alcanzara la final. ¿Qué le diría al pueblo griego?, le preguntaron al seleccionador alemán de Grecia. "Vamos a jugar con pasión y con entusiasmo. Y que sepan que no tenemos nada que perder", respondió Rehhagel, que repasó brevemente sus tres años al frente de la selección. "Hemos viajado por toda Europa viendo a nuestros jugadores y hemos encontrado a los hombres adecuados en el momento justo", proclamó. Por último, el técnico alemán hizo una llamada a la épica: "Lucharemos contra 50.000 aficionados portugueses".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de julio de 2004