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David Millar, del Cofidis, declara durante 40 horas en una comisaría de Biarritz

David Milar, ciclista del Cofidis, fue detenido el martes por la noche mientras cenaba con unos amigos en un restaurante de Biarritz. Fue trasladado a comisaría donde declaró, como testigo según fuentes policiales, durante 40 horas. Mientras, su casa de Biarritz fue registrada. Fue puesto en libertad ayer por la tarde, en un principio sin cargos, aunque la policía no descarta una futura citación judicial. Su detención y declaración, ordenadas por el juez de Nanterre Richard Pallain 10 días antes del Tour, están relacionadas con el caso Cofidis, el escándalo de dopaje que ha supuesto hasta el momento la imputación de los ciclistas Sassone, Gaumont, Vasseur, Clain, Rutkiewicz y Majewski, el masajista Madejak y el director Kozlitine.

David Millar, escocés nacido en Malta, criado en Hong Kong y residente en Biarritz porque le encantan las olas del golfo de Vizcaya para practicar el surf, pasa por ser un bon vivant, una excepción en el mundillo. Más que entrenarse le gusta la buena mesa y tomarse una cerveza con los amigos y ha progresado en la elite gracias a su gran clase, a un talento único que le ha permitido ganar etapas -sobre todo prólogos y contrarrelojs- en el Tour y en la Vuelta, vestir el maillot amarillo del Tour y ser campeón del mundo contrarreloj. La falta de capacidad de sacrificio, su poco gusto por el entrenamiento, su inteligencia, su sensibilidad y capacidad reivindicativa, su curiosidad, le han impedido convertir su inmenso talento en una carrera plena. A la Midi Libre llegó con tan poco entrenamiento, tan blanco de piernas y brazos, que el sol francés de mayo le provocó alergias, picores y eczemas que se transformaron en graves quemaduras por culpa de una pomada antiprurito con efectos fotosensibles.

Ofrece pues Millar, pese a su pertenencia al Cofidis, equipo sobre el que el juez de Nanterre lanzó una investigación en marzo de 2003, un perfil muy alejado de los sospechosos habituales de recurso a sustancias dopantes, de tráfico y de compraventa. "Esto es, evidentemente, una consecuencia de los deseos de Gaumont de cargarse al equipo", explicaba un amigo de Millar. El ciclista Gaumont ha suministrado una gran información al juez. Entre otras cosas le contó que el último día del Tour el británico le había pedido al médico del equipo, Jean-Jacques Menuet, que les inyectara a Gaumont y a Vasseur las sobras de la ampolla que utilizó el día anterior para ganar la lluviosa contrarreloj de Nantes.

El Tour aún no se ha pronunciado sobre un veto al Cofidis, el único equipo francés que no ha firmado un código de autorregulación que prevé la prohibición de alinear a corredores imputados judicialmente. Millar quiere el Tour como preparación para los Juegos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de junio de 2004