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Reportaje:Eurocopa 2004 | Las consecuencias de un fracaso histórico

"Ahora no tendría crédito"

Rudi Völler dimite como seleccionador alemán y todas las miradas apuntan a Ottmar Hitzfeld, ex entrenador del Bayern

Por segunda Eurocopa consecutiva, la selección alemana ha sido incapaz de alcanzar la segunda fase. Aún es más, su bagaje ha resultado desolador, incapaz como ha sido de ganar uno solo de los seis partidos que ha disputado. Tres empates y tres derrotas contemplan a la selección que más títulos continentales ostenta (tres). El subcampeonato conseguido en el Mundial de Corea y Japón, donde perdió la final ante el Brasil de Ronaldo (2-0) ha quedado convertido en anécdota. Y la primera víctima ya ha arrojado la toalla. Rudi Völler, de 44 años, presentó la dimisión de su cargo ayer por la mañana en Almacil (Portugal), sólo 12 horas después de la derrota del equipo alemán ante la República Checa (2-1) y su consiguiente eliminación.

El técnico quería seguir, pero recapacitó: "No procede el egoísmo en esta situación"

"No se trata de una decisión espontánea, sino de algo que tenía pensado de antes", declaró Völler al anunciar su abandono. El seleccionador añadió que "ahora tiene que asumir el mando alguien inmaculado" y "capaz de despertar" a la gente.

El ex entrenador del Bayern Múnich, Ottmar Hitzfeld, parece contar con casi todas las papeletas para suceder a Völler y entrenar al equipo nacional para el Mundial del 2006 que se juega precisamente en Alemania. La clave, para Völler, es el crédito, un crédito que a él, a día de hoy, le falta. "En los próximos meses habrá partidos amistosos en los que se presentará más de una dificultad, habrá más de una derrota, y a mí no se me concedería el crédito que hace falta para probar cosas nuevas", explicó visiblemente compungido. "La persona que llegue debe tener la libertad de hacer las cosas que quiera", insistió, negando que él pudiera tener las manos libres.

Para una selección como Alemania, con un fantástico historial en Mundiales y Eurocopas, caer en la primera ronda resulta insoportable. Así ocurrió hace cuatro años, tras un fracaso similar en la Eurocopa de Bélgica y Holanda. Erich Ribeck dimitió entonces tras no ganar ni uno de los tres partidos y perder 3-0 contra una Portugal repleta de suplentes. La historia se ha repetido: Alemania perdió contra la selección B de la República Checa y no ganó ninguno de los tres partidos de la fase previa.

La trayectoria de Völler en la selección es bastante atípica para un seleccionador alemán, producto de la improvisación y de los éxitos inesperados del Mundial de 2002. Llegó Völler al cargo de carambola, sin carné y como solución provisional, prestado por su club, el Bayer Leverkusen. La implicación del previsto seleccionador Christoph Daum en un asunto de consumo de cocaína dejó a Völler en el puesto en el que había debutado con un destacado 4-1 contra España en Hannover. Ahora Völler podrá volver con el equipo de la aspirina en Leverkusen, donde ha quedado vacante el cargo de director deportivo tras la dimisión del voluminoso Reiner Calmund, quien con sus más de 150 kilos renunció a seguir poniendo a prueba su víscera cardiaca.

El balance de Völler en la selección es mediocre: 29 victorias, 11 empates y 13 derrotas. Al concluir el partido del miércoles ante los checos, Völler había dejado abierta la posibilidad de seguir en el cargo, al declarar que estaba dispuesto a cumplir el contrato hasta el 2006 y llevar el equipo al Mundial, pero advirtió que no estaba pegado al sillón. "Ahora se abre un debate inevitable", declaró.

Tras consultar con la almohada, Völler anunció su dimisión. El presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DGB), Gerhard Mayer-Vorfelder lamentó la decisión de Völler y aseguró que había tratado de que siguiera, sin lograr convencerlo. Sobre la sucesión declaró Mayer-Vorfelder: "No voy a dejarme arrastrar por los medios en una búsqueda agitada. Que Hitzfeld es un nombre que tiene un papel en todas las reflexiones está claro". Hitzfeld había declarado, antes del viaje de la selección a Portugal, primero que iba a tomarse un año sabático y después que estaba dispuesto a asumir el cargo de seleccionador. Esto motivó un cruce de explicaciones y disculpas con Völler.

El dimitido ha salido del cargo con dignidad y la frente marchita, por sus canas, pero alta. Völler declaró que la situación "no es tan negra como hace cuatro años", que le hubiera gustado seguir en el puesto hasta el Mundial, pero "no procede el egoísmo en esta situación". El gurú del fútbol alemán, Franz Beckenbauer, declaró que Völler era el mejor seleccionador posible, que no se va como hace cuatro años, "no se le pueden hacer reproches" y "el que venga detrás lo va a tener condenadamente difícil". Según Beckenbauer, nadie puede hacer milagros, "para los milagros hay que ir al circo Krone". Se pregunta Beckenbauer de dónde va a sacar el nuevo seleccionador los jugadores cuando la selección alemana Sub 21 no ha sido capaz de clasificarse en su propio país para los Juegos Olímpicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de junio de 2004