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Un hombre de 30 años, herido muy grave en una explosión de gas en Pozuelo

Dos familiares de la víctima resultan afectados por la deflagración

Una explosión de gas propano en un chalé de lujo de Pozuelo de Alarcón se saldó ayer con tres personas heridas, una de ellas de carácter muy grave. Un hombre de 30 años resultó con quemaduras de tercer grado (las más graves) en el 80% de su cuerpo, después de que saltara por los aires el ala del chalé destinada al personal de servicio. Otras dos personas también se vieron afectadas por la deflagración.

Los hechos se produjeron a las 6.30 en el número 10 de la avenida de Prado Largo, en la urbanización homónima de Pozuelo. Una acumulación de gas propano canalizado en un sótano o en la cocina hizo que unos 200 metros cuadrados de un ala del chalé saltara por los aires cuando uno de los empleados de la vivienda se dirigía a encender el fuego de la cocina. "La explosión parecía una bomba", señaló Antonio Lorite, empleado de la urbanización. Éste acudió a la carrera al chalé y saltó la verja. Lorite comenzó a rescatar a los heridos. Primero a una menor de 16 años que sufría golpes y heridas por todo el cuerpo. Después se dirigió hacia Juan R. S., de 30 años, que estaba cubierto por algunos cascotes. A éste le preguntó si había más personas enterradas y la víctima le dijo que un primo suyo estaba atrapado. El empleado excavó con sus propias manos hasta que se topó con Raúl González, que estaba tapado por cascotes y vigas a 20 centímetros de la superficie. "Los cables de la luz estaban rotos y el gas seguía saliendo por la tubería. Podría haber habido más explosiones", señala Lorite.

Cuando liberó a González, éste estaba manchado de negro por la explosión. Le dijo que no se moviera, pero el herido, pese a que tenía quemaduras de tercer grado en el 80% de su cuerpo, comenzó a andar. Un policía le cubrió con una manta.

Los médicos de dos UVI móviles del Summa atendieron y trasladaron a los hospitales de La Paz y Puerta de Hierro a las víctimas, todas ellas originarias de Uruguay. Todos ellos, salvo Juan R. S., llevaban aproximadamente un año trabajando para el dueño del chalé, un hombre de origen francés vinculado con el mundo del cine, según los vecinos de la zona. La parte del chalé donde se encontraba la familia también resultó afectada por la explosión: los cristales saltaron por los aires, algunas persianas volaron hasta 200 metros y los cuadros del salón quedaron desparramados. El matrimonio y cuatro de los siete hijos que pernoctaban en otra zona del chalé resultaron ilesos, según un portavoz de Emergencias 112.

González estaba ingresado ayer por la tarde con pronóstico muy grave en la Unidad de Quemados de La Paz, pendiente de su evolución. Juan Gómez Toledano, arquitecto municipal, señaló que la zona afectada deberá ser derruida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de junio de 2004