"Chapucera y oscurantista"

Gerardo González, que fue su secretario general durante diez años, critica la gestión de Ángel Villar, al que aspira a desbancar en las urnas

Gerardo González, secretario general de la Federación Española hasta finales de enero de 2003, cuando el presidente, Ángel María Villar, le destituyó -tras 16 años juntos, los diez últimos en ese cargo- por haber perdido la confianza en él, adelantó ayer las ideas que le impulsan a presentarse a las elecciones a la presidencia de dicho organismo, en el último cuatrimestre del año. El rival de Villar aboga por "un proyecto de cambio" para regenerar "de la crisis más grave de su historia" a la federación, "hundida en el más profundo de los descréditos".

El ex federativo rechaza categóricamente "el tipo de prácticas chapuceras y oscurantistas" que han llevado a cuatro de los directivos más próximos a Villar -Juan Padrón, vicepresidente económico; Juan Espino, ex presidente deportivo; José María Castillón, administrador general, y Antonio Borrás- a ser imputados en el Juzgado número 47 de Madrid por presuntas irregularidades en sus cuentas y sus viajes con familiares supuestamente sufragados con fondos federativos.

González recordó que su salida de la federación se produjo tras denunciar por escrito a Villar que en ella existían "irregularidades contrastadas". "El presidente", comentó, "me prohibió después estar en una junta interterritorial, el 9 de enero de 2003, y en la junta directiva del día siguiente. Le propuse una investigación y no la hizo".

Insistió González en que a Villar le ha sobrado el último de sus cuatro mandatos y en que, si gana las elecciones, limitará a un máximo de tres los periodos presidenciales o incluso a dos si lo decide así la asamblea del fútbol.

Las líneas maestras del proyec to de González van desde la implantación de una auditoria interna en la federación hasta potenciar sus ingresos propios para vivir sin la subvención pública. También pretende la explotación de una marca comercial con la selección absoluta como buque insignia, así como cambios en el sistema competicional. En este último caso se refirió a la Supercopa como "el banderazo de salida de la temporada", que se disputaría a un partido, no a dos como ahora, entre los campeones de la Liga y la Copa, en un campo neutral tras ponerla a subasta. No es partidario de pagar a los clubes por la cesión de sus jugadores a las selecciones por "el carácter comercialista" que se le puede dar, pero no se cierra al diálogo sobre este asunto con la Liga Profesional. Por contra, no es partidario de que la federación ceda la organización arbitral a la Liga.

El ex secretario general no quiso hablar de los apoyos que tiene. "No voy a dar nombres por ahora", indicó; "hay demasiados temores al arbitraje del domingo, a posibles represalias... Ya se verán cuando se transformen en los avales".

Para ser candidato a la presidencia de la federación se requiere ser avalado por el 15% de los 180 miembros de la asamblea del fútbol. De ellos, 20 son natos -el presidente de la federación y los de las 19 territoriales- y el resto se distribuye por estamentos: el 18% para los clubes de la Liga Profesional; el 34%, para clubes del resto de las categorías; el 30%, para jugadores de todas las categorías; el 9%, para árbitros, e igual porcentaje, para entrenadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0031, 31 de mayo de 2004.

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