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Reportaje:

La luz en el túnel de Ericsson

La 'teleco' sueca vuelve a la rentabilidad en el primer trimestre

Morgan Stanley cifraba, hace año y medio, en 4,50 coronas el valor de cada acción de Ericsson, la multinacional sueca de las telecomunicaciones. Hace unas semanas, cuando la empresa anunciaba los resultados del primer trimestre, con una ganancia de 4.300 millones de coronas frente a 3.000 millones de pérdidas en igual periodo del año anterior, esos títulos cotizaban a 24 coronas.

Los 8,8 millones de teléfonos Sony-Ericsson vendidos en este periodo significan un aumento del 63% respecto al mismo periodo del año anterior

La tantas veces anunciada claridad al final de túnel se hizo realidad para Ericsson con un resplandor mayor al esperado por los analistas del sector. Para Carl-Henric Svanberg, director ejecutivo de Ericsson, que cumplió su primer año en un cargo en el que debutó adquiriendo acciones por valor de 100 millones de coronas, la satisfacción ha sido doble, como inversor privado y como director del consorcio.

"El mercado se ha estabilizado y ahora comenzamos a ver de nuevo signos de crecimiento", comentaba en febrero pasado desde Cannes, donde asistía a una feria del sector de las telecomunicaciones. "Se trata", agregaba Svanberg, "de un cambio espectacular con relación a hace nueve meses, cuando especulábamos con que si necesitaríamos más dinero (además de la emisión anterior por valor de 30.000 millones de coronas) para poder sobrevivir".

Los teléfonos móviles, que habían sido el agujero negro del consorcio, mostraron, ya desde el último trimestre de 2003, claros signos de recuperación, al mismo tiempo que se mantenía la supremacía en el mercado de los sistemas móviles, incluso en el periodo de baja. El hecho de que en la división de Sistemas, los más inmediatos competidores, Nokia y Siemens, hayan obtenido ventajas, se debe, según Svanberg, al hecho de que otros competidores menores han perdido terreno, y asegura que Ericsson logrará en este sector los mismos buenos resultados que en la actualidad.

El motor que encendió la lucecita han sido esta vez los nuevos modelos de celulares, T230, Z200 y, principalmente, el T610, fabricado por Sony-Ericsson, una empresa fundada en 2001 cuando ambos grupos decidieron fusionar actividades coincidentes para mejorar su competitividad. La propiedad de esta empresa está repartida en partes iguales, así que el director ejecutivo es el japonés Katsumi Ihara y el subdirector, el sueco Jan Wäreby. Las oficinas centrales están en Londres y la plantilla es de unos 3.000 empleados, repartidos entre Japón, Suecia, Alemania y Estados Unidos.

Los comienzos de Sony Ericsson no fueron, por cierto, alentadores y se acumularon cuantiosas pérdidas hasta el tercer trimestre del año pasado, en el que las ventas del sector pasaron de 869 millones de euros, un año atrás, a 1. 305 millones. El número de teléfonos vendidos aumentó en un 42%, y llegó a 7,1 millones de unidades.

La recuperación demostró no ser ocasional y, aparte de los planes de ajustes ya mencionados, los teléfonos de Sony Ericsson responden por los resultados del primer trimestre de este año. Los 8,8 millones de teléfonos vendidos en este periodo significan un aumento del 63% en relación con las ventas en el mismo periodo del año anterior. La participación de Sony Ericsson en el mercado mundial ha subido de un 6% al 7% actual. Este repunte se produce en el momento en que los modelos de su principal rival, la finlandesa Nokia, que responde por el 35% de los teléfonos móviles vendidos en el mundo, ha perdido atracción entre los consumidores.

Los pronósticos justifican el optimismo. Cifras publicadas esta semana indican que las ventas de teléfonos móviles en Suecia tienden a aumentar significativamente este año. En 2003 se vendieron en total 2,6 unidades, cifra que se preveía estable para este ejercicio, pero, tras los resultados del primer trimestre de 2004, en el que se vendieron 800.000, se estima que se llegará en el año a tres millones. Actualmente hay 8,5 millones de abonados en Suecia, que podrían ser 9 millones al finalizar el año.

Todo parece indicar que, sin llegar a recuperar el esplendor de gran potencia industrial y tecnológica que el consorcio sueco tuvo en el pasado, puede afianzarse como una empresa rentable, de alto nivel tecnológico y con presencia creciente en el mercado de las telecomunicaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de mayo de 2004