Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

20 personas presentan una querella contra el autor de la obra 'Me cago en Dios'

El escándalo por la obra teatral del cuñado de la presidenta regional llega ante los tribunales

La polémica sobre la obra teatral Me cago en Dios, de Íñigo Ramírez de Haro, ha llegado ante la justicia. El juez de instrucción número 26, Juan Francisco López Sarabia, ha archivado tres denuncias de ciudadanos particulares interpuestas contra Ramírez de Haro y el actor de la obra, Fernando Incera, al entender que los hechos no son constitutivos de infracción penal. No obstante, la vertiente judicial de este caso sigue abierta, ya que ayer mismo el magistrado recibió, según fuentes de las partes implicadas, una querella firmada por 20 personas en la que se pide al juez que actúe penalmente contra Ramírez de Haro, cuñado de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, y contra Incera.

El juez López Sarabia no se ha pronunciado aún sobre si admitirá o no la querella. Expertos en Derecho creen que lo previsible, dado que una querella es una pretensión judicial más motivada que una denuncia y exige al juez razonar, en su caso su archivo, es que el magistrado traslade la querella a la Fiscalía de Madrid para que ésta se pronuncie al respecto.

A los juzgados de Madrid, siempre según los citados medios, están llegando denuncias de ciudadanos particulares que entienden que la obra "es ofensiva y atenta contra sus sentimientos religiosos" y en las que algunos denunciantes se preguntan, entre otras cosas, si habría habido igual permisividad por parte de las autoridades si el título de la obra hubiese sido Me cago en Alá. Según los mismos medios, todas las denuncias están recayendo finalmente en el juzgado 26, puesto que a éste correspondió la primera llegada a los juzgados.

De momento, el juez ha entendido, tras analizar el contenido de las denuncias, que no hay delitos en los hechos que se describen en ellas; sin embargo, la querella parece estar más fundamentada y por ello el juez, antes de tomar una decisión sobre su admisión o no trámite, consultará a la Fiscalía de Madrid.

La obra Me cago en Dios está envuelta en la polémica. El pasado sábado, la policía detuvo a los hermanos Miguel y Santiago Menéndez Piñar, de 21 y 24 años de edad, respectivamente, tras interrumpir éstos la obra y patear en el escenario al actor Incera y al autor teatral, Ramírez de Haro, cuando éste acudió en defensa del protagonista de la obra. Además, la propia cuñada de Ramírez de Haro, la presidenta de la Comunidad, ha tildado la obra de "blasfema" e indicado que la Comunidad se va a replantear las ayudas oficiales que da anualmente al Círculo.

Los agresores del actor, que son nietos del antiguo líder ultraderechista Blas Piñar y del capitán de navío Camilo Menéndez Vives, quien fue condenado por la intentona golpista del 23-F de 1981, trataron de incendiar el pasado sábado el decorado y, mientras pegaban al actor, gritaban: "¡Viva Cristo Rey!" y "Blasfemos".

Santiago es soldado profesional, y Miguel, estudiante. Los dos fueron detenidos por la Policía Municipal y trasladados a la comisaría de Centro, situada en la calle de Leganitos. Desde allí pasaron a disposición judicial. Han quedado libres con cargos por supuestos delitos de daños. La policía les acusa de un delito de daños porque la mesa de sonido destrozada tiene un valor superior a los 300 euros, y de un delito o falta de lesiones, a definir según la gravedad de las heridas que describan los informes médicos. Incera tuvo que ser atendido por el Samur-Protección Civil de una brecha en la cara y de contusiones en las manos.

La agresión se produjo sólo dos minutos después de que, a las 21.30 del sábado, empezara la obra. Uno de los detenidos se abalanzó sobre Incera y le propinó patadas y puñetazos, mientras el otro destrozaba la mesa de sonido de la sala de representaciones del Círculo. Rodríguez de Haro, diplomático y marqués de Cazaza, que salió a defender al actor agredido, también recibió golpes y empujones. "El público tardó un poco en reaccionar porque pensaron inicialmente que el suceso formaba parte de la obra", explicó su autor poco después de la agresión.

Las quejas ciudadanas contra esta obra también han llegado a la Comunidad a través de Internet, según informó ayer el el vicepresidente segundo de la Comunidad y consejero de Justicia e Interior, Alfredo Prada. En concreto, más de 800 en los últimos días.

La confianza de los madrileños en el uso de Internet ha provocado un "espectacular" aumento en las consultas a los servicios de atención ciudadana 012, que superaron en el primer trimestre de 2004 los dos millones de consultas,

según explicó Prada en la sede de la empresa SITEL 012 que gestiona el servicio desde 1997.

"Ningún aplauso"

Durante el presente año, la Comunidad ha recibido a través de la Red un promedio de 500 reclamaciones al mes, si bien en los últimos días se han recibido 814 comunicaciones contra la programación de esta obra teatral en el Círculo de Bellas Artes. Las protestas, en las que se pedía su retirada de la cartelera, han sido remitidas a la Consejería de Cultura, según Prada, que apuntó que, por el contrario, no se ha recibido "ningún aplauso" para la obra.

Por su parte, la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales rechazó ayer la actitud de Aguirre en relación a la obra teatral Me cago en Dios, y pide que mantenga el apoyo financiero al Círculo de Bellas Artes sin condicionarlo a los "proyectos que sean de su agrado". Este colectivo emitió un comunicado en el que afirma: "Contra la extendida opinión -entre algunos exponentes de nuestra clase política- de quien paga manda, amplios sectores de la creación y de la sociedad entendemos que el necesario apoyo económico de la Administración pública a la cultura y el conocimiento no debería, en ningún caso, condicionarse a la sumisión a sus concepciones ideológicas, políticas o religiosas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004