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Demasiados gastos regios para Delft

El Ayuntamiento de Delft, la ciudad holandesa famosa por sus porcelanas, que guarda también las tumbas de la casa reinante de Orange, teme por sus arcas. Para el entierro del príncipe Claus, esposo de la reina Beatriz, el Consistorio desembolsó en octubre pasado 1,1 millones de euros. Una parte debía ser devuelta por el Gobierno, pero no todos los gastos anotados por el Consistorio parecen contar aún con el visto bueno de las autoridades. Mientras las números se aclaran, Delft afronta el sepelio de la antigua reina Juliana, madre a su vez de Beatriz, que descansará a finales de este mes junto a sus antepasados en la cripta de la iglesia Nueva. Por si fuera poco, en abril se casarán en el mismo templo el príncipe Johan Friso, segundo hijo de la actual soberana, y su prometida, Mabel Wisse-Smit. Tres grandes ceremonias muy seguidas en las que la villa debe estar a la altura de sus regios huéspedes. El cadáver de la que está a punto de llegar, Juliana de Holanda, es velado ahora en el palacio de Noordeinde, utilizado por la corona como residencia habitual en La Haya. Por cierto, que la comitiva fúnebre que la trasladó ayer allí presentaba una nota muy característica del talante de la reina fallecida. El coche fúnebre lo conducía su chófer de siempre. A su lado se sentaba su jardinero de confianza.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de marzo de 2004