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Reportaje:RADIOGRAFÍA ELECTORAL | Córdoba | Elecciones 2004 Andalucía

El peso de la periferia

Córdoba presenta un escaso liderazgo económico de la capital frente a la provincia y hay datos que no cuadran

Córdoba

Si el mapa electoral ha estado marcado en España por un claro binomio político, en la provincia de Córdoba existe otro binomio, el de la diferencia económica entre norte y sur, entre depresión y prosperidad. Desde que la minería comenzó su retroceso, la comarca del Alto Guadiato está sumida en el desasosiego, en la pérdida de población y el envejecimiento de ésta. Por ejemplo, Peñarroya-Pueblonuevo, cabecera de la comarca, contaba en los años sesenta con unos 30.000 vecinos, y ahora no conserva más de 13.000 habitantes.

En la otra punta de la provincia, Lucena en la Campiña Sur, por ejemplo, ha logrado enmarañar un tejido industrial, aunque centrado casi en exclusiva en la madera, que le otorga cifras de desempleo mínimas o un aluvión diario de trabajadores de municipios cercanos.

"Por muy bien que vaya la economía, ha habido un gran retroceso social y cultural"

El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Córdoba, José María Casado, cree que uno de los problemas de Córdoba es que la capital y la provincia "viven de espaldas". Para este profesor, la situación tiene una explicación física. Y es que debido a su extenso término municipal, Córdoba tiene el municipio más cercano a 25 kilómetros, cuando en un radio de 5 kilómetros a Granada la rodea una treintena de pueblos.

El hecho de que la capital no genere actividad industrial provoca, según Casado, que Córdoba, "en lugar de irradiar riqueza, la absorbe desde la periferia al centro". Este catedrático deja claro que la industria es el sector que genera riqueza y que la economía de la capital está centrada en los servicios y la agricultura, ésta última por encima de la media andaluza. En la provincia, la industria supone entre el 12% y el 14% de la economía, ocho puntos por debajo de la media nacional.

La capital se encuentra además con que sus datos no cuadran. La alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, ya pidió un estudio económico pormenorizado porque los datos no revelan la realidad. La cuestión es que la alta tasa de paro, un 12,6% de la población activa, está acompañada por un elevado nivel de consumo. José María Casado cree que una de las respuestas es el alto grado de economía sumergida, que no sólo afecta al sector de la joyería, sino al agrario, el textil y a la construcción. "Es difícil de cuantificar, pero la cifra está por encima del 20%", precisa el catedrático.

Casado advierte que repartidos por la provincia existen unos "minioasis económicos, como Lucena, Palma del Río, Fuente Palmera, Montilla o La Carlota, zonas muy periféricas y cuyos ejes de desarrollo se orientan a otras provincias, como Sevilla, Málaga o Granada". No obstante, Casado alerta de que Lucena se sustenta en un "monocultivo industrial" basado en la madera y con algunas incursiones en el sector de fríos y el bronce. "Estos suponen un problema de vulnerabilidad", acentúa.

El problema es el "desarrollo desordenado y el desequilibrio que éste genera", dice Casado. En su opinión, se hace evidente un desarrollo incontrolado, la escasez de ordenación territorial y un distanciamiento entre el sur y el norte provincial, deprimido este último y con algunos elementos emergentes puntuales. Entre ellos está el desarrollo agroganadero en la zona de Los Pedroches.

Salvando esos oasis de riqueza, Casado incide en que la provincia está supeditada a la agricultura no diversificada y centrada en el olivar y el cereal, así como el sector servicios, cercano al 70% de la economía provincial. Aunque estos servicios, según advierte Casado, no son de mercado sino tradicionales y limitados.

Otro problema de Córdoba es el de las comunicaciones, que incluso constriñen a la zona próspera del sur en lo que se refiere a la N-331, con un intenso tráfico de turismos, camiones e incluso vehículos agrarios. Por eso las alcaldías y vecinos de los municipios por los que pasa esta vía de camino a Málaga reclaman desde hace años celeridad en la construcción de la autovía Córdoba-Antequera. Sólo hay un tramo en funcionamiento que no ha registrado un solo accidente mortal, mientras que las víctimas mortales en el resto de la N-331 superan los 70 en los últimos cinco años. La única autovía completa que atraviesa Córdoba es la que conecta Sevilla con Madrid, lo mismo que ocurre con el AVE, también en construcción de camino a Málaga.

En el mercado municipal de la plaza de España de Córdoba, ahora llamado de la zona norte, pesa cierto desasosiego con la clase política. Mientras echa un cable a su mujer en el puesto de carnicería, José Quirós, de 68 años, resume: "De veinte cosas que te dicen, te puedes creer el 4 ó 5%". José dice que siempre ha votado al PP, "pero se ha manchado mucho, la guerra no tiene sentido", exclama.

Conchi González, de 45, regenta la otra carnicería del mercado, se considera simpatizante del PP y aunque considera adecuado aquello del socialismo de igualdad para todos, reniega de los socialistas. Conchi cree que los candidatos por Córdoba son regulares: "Los mismos perros con distintos collar, prometen mucho y no hacen nada", sentencia. Lo que propone Conchi González es que no haya el bipartidismo que hay entre el PP y el PSOE. "Hay que dar la oportunidad a otros, tiene que haber más opciones políticas", resume mientras señala a IU en las generales y a Manuel Pimentel en Andalucía.

Aunque sin demasiada repercusión mediática y sin el despliegue electoral de los ya asentados, la única oferta nueva en Córdoba con un cartel conocido es la del ex ministro Manuel Pimentel, candidato al Parlamento andaluz. A él se suma el despliegue de los llamados notables del PSOE, con Carmen Calvo y Miguel Ángel Moratinos en las listas del Congreso, y el ex ministro José Antonio Griñán, siendo la ex consejera de Cultura la única que ha vivido en Córdoba.

Por su parte, IU y PP apuestan más por los de casa con Luis Carlos Rejón y José Manuel Mariscal al Congreso y el Parlamento andaluz, los mismos destinos respectivos de Rafael Merino y María Jesús Botella. Aunque Botella vive en Córdoba, aterrizó en la ciudad y en la política no hace mucho. Ahora es presidenta del PP provincial.

Manuela Aguilar, cordobesa de 39 años, tiene un bar en el centro de Córdoba, le invade un profundo estado agnóstico respecto a la democracia y no tiene pelos en la lengua. Opina que con el PP, "por muy bien que vaya la economía del país ha habido un gran retroceso social y cultural y por eso no funciona". Para Manuela, una de las imperfecciones de la democracia es "que se puedan presentar por una provincia personas que la desconocen y que apenas han pasado por ella". Se refiere a Griñán y Moratinos.

A Pimentel lo considera como "algo de aire fresco, se fue del PP porque es más liberal y busca cosas nuevas; está bien como cartel pero hay que ver quién más hay detrás de su partido", comenta. Sobre María Jesús Botella, Manuela Aguilar afirma que "está ahí porque la ha puesto quien la ha puesto", en referencia al parentesco con José María Aznar, su cuñado. A IU la ve "algo perdida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 2004