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Una abogada se enfrenta a una multa por desearle a un fiscal que "no se le muera" una maltratada

La acusada asegura que dijo la frase en tono coloquial y que no tenía ánimo de dañar

Una abogada del servicio de asistencia a mujeres maltratadas del Ayuntamiento de Málaga acudió ayer a un juicio por faltas por decirle a un fiscal: "Espero que no se le muera ninguna maltratada". Para el representante del ministerio público la frase "roza la amenaza" y es "vejatoria" por lo que pidió la pena máxima, una multa de 180 euros. La abogada defensora pidió la absolución amparándose en la libertad de expresión y el derecho de defensa de la abogada, y consideró que su defendida no había faltado al respeto a la función pública. El juicio quedó visto para sentencia.

Elena Matamala lleva cinco años trabajando en el Servicio de Asistencia Urgente a Mujeres Maltratadas de Málaga. Ayer fue la primera vez que esta abogada de 38 años acudió a los juzgados de esta ciudad para sentarse en el banquillo. Estaba acusada de cometer una falta contra el orden público. Le dijo a un fiscal hace ocho meses que deseaba que no se muriera ninguna mujer maltratada.

Poco antes de entrar al juicio se confesaba nerviosa. La acompañaron medio centenar de mujeres, entre compañeras de trabajo y miembros de la Asociación Mujer siglo XXII y la plataforma de lucha contra los malos tratos a mujeres Violencia Cero. La mayoría aseguraba que había acudido al juzgado "para darle apoyo moral" y "ayudarla a pasar el trago" .

El 4 de junio de 2003 esta abogada pidió una orden de alejamiento en favor de una mujer maltratada pero el fiscal y la jueza rechazaron la petición. Según la versión de la acusada, en el momento en el que se recibía el acta comentó en "tono particular y bajo" al fiscal: "Espero que no se le muera ninguna maltratada". Poco después, cuando Matamala se disponía a abandonar la sala, el fiscal pidió

"que se abriera expediente y se dedujera testimonio".

Durante el juicio Matamala confesó que le sorprendió que el fiscal pidiera que su comentario se incluyera en el acta, y aseguró que tuvo que repetir la frase para que el secretario y la jueza lo escucharan. "No se enteró nadie", añadió.

La abogada defensora, Rosa Roldán, aseguró que el comentario no tuvo ánimo de dañar la función pública y que la frase se enmarca en la libertad de expresión y en el derecho de defensa de su cliente, que expresó "un deseo de que no se volviera a repetir malos tratos y que se tomaran las medidas penales previstas". Sin embargo, el fiscal planteó la necesidad de fijar "un límite entre la libertad de expresión y la vejación" y mantuvo que en la frase no cabía "el tono coloquial" sino que más bien "rozaba la amenaza".

La abogada defensora consideró que exitía falta de jurisdicción y que sólo se le debería haber abierto un expediente en el mismo juzgado en el que se produjeron los hechos. Roldán aportó como pruebas el archivo abierto por el Colegio de Abogados y las tres denuncias que tuvo que poner la mujer maltratada para obtener la orden de alejamiento denegada en el juicio y pidió la absolución de su defendida.

El Ministerio Fiscal aseguró que era "una mera falta" pero pidió la pena máxima, una multa de un mes a seis euros al día y el pago de las costas del juicio.

Matamala justificó su comentario agarrándose a a los datos de un informe del Observatorio de Violencia Doméstica según el cual un 65% mujeres maltratadas que han muerto habían presentado una única denuncia, al igual que su defendida aquel día. "Tuvo que poner dos denuncias más y pasaron dos meses hasta que esta mujer consiguiera una orden de protección que luego fue quebrantada", aseguró la abogada después del juicio.

La asociación Mujer Siglo XXII mandó un mensaje de tranquilidad a todas las víctimas de la violencia de género o doméstica y consideró el incidente "una excepción que no debe empañar los logros conseguidos hasta la fecha". La plataforma de lucha contra los malos tratos a mujeres Violencia Cero desplegó una pancarta en la puerta de los juzgados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de febrero de 2004