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Reportaje:UN PAÍS DE CINE 2

'Los otros', de Alejandro Amenábar

EL PAÍS ofrece mañana, viernes, el tercer largometraje de su realizador

Mañana, viernes, el lector de EL PAÍS podrá adquirir por 5,95 euros, al comprar el diario, el filme de Alejandro Amenábar Los otros, con el que consiguió el reconocimiento de la crítica internacional y un enorme éxito popular. La inquietante y espléndida historia, protagonizada por Nicole Kidman y con fotografía de Javier Aguirresarobe, ocupa desde su estreno, en 2001, el primer lugar en la lista de películas españolas de mayor recaudación en la historia del cine español.

Alejandro Amenábar contó a los periodistas que la idea inicial de Los otros le había surgido leyendo en la prensa "una noticia sobre unos niños a los que no podía darles el sol", y que ello le estimuló a recuperar los elementos que le "habían dado miedo de pequeño, intentando volver al espíritu de los clásicos de terror". Precisó que quiso "hacer una película gótica de terror que incluyera todos los miedos que a mí me habían aterrorizado de niño; hay mucho de mi niñez en las situaciones de la película".

Se trataba del tercer largometraje de este joven cineasta (Santiago de Chile, 1972), que, tras los éxitos de Tesis (1996) y de Abre los ojos (1997), se embarcó en una producción muy ambiciosa para el cine español, de 3.800 millones de pesetas de presupuesto, rodada en inglés, y con la actriz australiana Nicole Kidman como protagonista. La productora Sogecine se asoció para ello con José Luis Cuerda, Paula Wagner, los hermanos Weinstein y Tom Cruise, cuyo entusiasmo por el cine de Amenábar le había llevado a interpretar en Estados Unidos una versión libre de Abre los ojos

Para Cuerda, Kidman era "un material extremadamente duro y a la vez muy frágil"

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(Vanilla

sky, dirigida por Cameron Crowe). Aquellas pesadillas infantiles de Amenábar se transformaron finalmente en Los

otros, que la crítica aplaudió en el Festival de Venecia, y que el público acogió con tal entusiasmo que acabó convirtiéndola en la película más taquillera de toda la historia del cine español.

Ángel Fernández-Santos justificaba así tal fenómeno: "La película funciona, se respira, divierte, cautiva, crea tensión, hace disfrutar a la inmensa mayoría con un espectáculo elegante, bien elaborado y de vieja noble estirpe, y hay dentro de ella un trabajo de cine comercial minucioso e inteligente, sobre todo si se carga esta palabra en lo que tiene de expresión de astucia y de capacidad de cálculo. Y hay ráfagas de cine vivo, además de cine comercial, en el sagaz dispositivo dramático, en los contrapuntos y choques de luz -que proceden de una fotografía muy hermosa, de un tenebrismo nítido y de gran refinamiento (obra de Javier Aguirresarobe)- y, sobre todo, en el juego interpretativo del reparto, excelentemente dirigido por Amenábar".

No obstante, también hubo críticas, especialmente francesas, que le reprocharon influencias de películas como El sexto

sentido, dirigida por el indio M. Night Shyamalan. Amenábar, en esto, fue tajante: "Los

otros no está influida por El sexto

sentido, ya que la escribí hace tres años. Sí lo está, en cambio, por Suspense, de Jack Clayton, basada en el cuento Otra vuelta de

tuerca, de Henry James; por Rebeca, de Hitchcock, y por cualquier película con casa encantada de los años cuarenta, cincuenta o sesenta...". Precisamente, La casa era el título que originalmente iba a tener la película: "La casa es un personaje", precisó el director, "una prisión para la protagonista", una mansión situada en la isla británica de Jersey, que acabó siendo localizada en Cantabria, y en la que, "a la espera de un marido que no regresa tras la II Guerra Mundial, vive aislada Grace (Kidman) con sus dos hijos, que sufren una extraña enfermedad por la que no pueden recibir la luz solar. Los tres sirvientes que llegan a la casa tendrán que acatar las estrictas reglas de la dueña, entre ellas no abrir jamás una puerta sin haber cerrado la anterior para garantizar la penumbra, hasta que algo terrible e inesperado desafía el severo orden impuesto", según el resumen hecho por Paula Ponga en Fotogramas.

La presencia de Nicole Kidman en el reparto fue definitiva para el éxito. Propuesta por este trabajo como mejor actriz en los Globos de Oro, fue definida como "sublime" por el propio Amenábar; como "bellísima mujer de piel transparente, con la noche metida en el alma", por Fernández-Santos; como "superlativa", por Alberto Bermejo, que añadía que "con la intensidad de su trabajo establece el tono y la temperatura del relato". Para José Luis Cuerda, la Kidman era como el cristal, "un material extremadamente duro y a la vez muy frágil". Según Amenábar, Nicole Kidman logró que su personaje "representara la fe entendida como creencia ciega en algo, a lo que contribuye la oscuridad reinante (o sea, la doctrina religiosa), fundamental para salvaguardar la vida de sus hijos, que no son otra cosa que la inocencia capaz de cuestionar lo más sagrado. En este juego de roles, los sirvientes son los mentores, el silencioso referente, los cicerones, encargados de abrir la mente de Grace a una nueva verdad". Por ello no sería justo olvidar a quienes interpretaron estos personajes, los excelentes Eric Sykes, Elaine Cassidy, los niños Alakina Mann y James Bentley, y muy especialmente Fionnula Flanagan. Los otros obtuvo ocho goyas 2001, entre ellos el de mejor película y director; fue candidata en los premios europeos del año y en los Golden Satellite; obtuvo el Premio Ondas, los de las revistas Cinemanía y Nickel

Odeon, tres premios del Círculo de Escritores Cinematográficos, el Fipresci del Festival de Flandes... Un acontecimiento sin precedentes en el moderno cine español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de febrero de 2004