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FÚTBOL | Ida de los cuartos de final de la Copa del Rey

Quince goles en seis partidos

Desde la tribuna de Mendizorroza, el sancionado Miguel Ángel Lotina contempló cómo uno tras otro su equipo encajaba cuatro goles. Hacen un total de 15 desde la ignominiosa noche del 3 de enero, cuando el Deportivo destrozó salvajemente la sinrazón defensiva del Celta con el mítico 0-5. Desde entonces, Málaga, Mallorca y Murcia le metieron tantos a pares en Liga y Copa, hasta que llegó un equipo de Segunda, el Alavés, para volver a infligir otro doloroso castigo a los desvaríos defensivos de los de Vigo.

La hemorragia no parece ser un mal que se cure por acumulación de zagueros. Nueve de esos 15 tantos encajados en estos fatídicos seis partidos le llegaron al Celta cuando más resguardado jugaba: con el sistema de cinco defensas amparados detrás de un doble pivote, al que una y otra vez recurre su entrenador. Un papel destacado en esa zaga de sainete lo viene desempeñando uno de los jugadores que gozan de mayor confianza del técnico, el canario Ángel, que ayer vivió otro capítulo más de su desgraciada temporada. Por su banda llegaron las mejores ocasiones del Alavés, perdido como andaba el internacional sub 21 en la indecisión entre defender, perseguir a Magno por las cuatro esquinas o atacar.

El partido volverá a abrir la cruenta dialéctica entre carrileros y extremos que atrapa al Celta. Escocido por el derbi gallego, Lotina escuchó las voces que pedía más protagonismo para Gustavo López y Jesuli, en detrimento de Ángel y Juanfran. Los tres últimos partidos con ese 4-2-3-1 que demanda Balaídos no mejoraron el rendimiento defensivo del equipo, pero solucionaron al menos la inoperancia en ataque que le viene castigando toda la temporada, lo que le sirvió para dejar al Málaga en el camino de la Copa. Ayer, Lotina volvió a encadenar a sus jugadores a su sistema favorito, en una nueva combinación de zagueros que resultó desastrosa.

Pero entre tantas malas noticias como dejó la noche de Vitoria, el Celta encontró consuelo en el debú del chileno Mauricio Pinilla, que celebró su estreno con el equipo vigués con dos goles que le permiten mantener la fe. El choque también fue para el Celta de reapariciones: las de Mostovoi y Edu. Aunque, visto cómo va el equipo, los problemas del club de Balaídos no son de delantera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 2004