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RELEVO EN EL NACIONALISMO VASCO

Imaz dirigirá el PNV con una ponencia que declara "prioritaria" la unidad nacionalista

El sucesor de Arzalluz accede a la presidencia con el 60% de los votos de la asamblea

El nuevo presidente del PNV, Josu Jon Imaz, deberá buscar la unidad de los partidos nacionalistas y mantener el rumbo soberanista marcado en la Asamblea General de 2000. La ponencia política, defendida ayer por Xabier Arzalluz y aprobada por aclamación en la IV Asamblea General, consolida el rumbo soberanista del PNV y asume el plan Ibarretxe como eje político para los próximos años. La defensa del derecho de autodeterminación y la existencia del pueblo vasco como sujeto político parecen impedimentos para acuerdos de fondo con los socialistas.

La ponencia fue aprobada ayer por "unanimidad, aclamación y aplauso", en palabras del portavoz, Joseba Egibar. El texto, redactado y defendido por él mismo y Xabier Arzalluz, es continuista y ampliamente deudor del aprobado en 2000, y afianza la opción por el soberanismo. Prevé crear instituciones representativas "del conjunto del Pueblo Vasco" desde un Consejo de Partidos nacionalistas comprometidos con la autodeterminación y ejercitar ésta también en Navarra y el País Vasco francés, previa extensión allí de la "conciencia nacional".

El plan Ibarretxe, el Consejo de Partidos y la ya existente Udalbiltza son los instrumentos para desarrollar esa estrategia que busca "superar las divisiones jurídico-administrativas actuales" y facilitar el ejercicio de la autodeterminación. El cónclave dio luz verde también a una ponencia de Educación igualmente deudora de los planes soberanistas, que proclama la "soberanía educativa", preconiza un Acuerdo Educativo Vasco y prevé crear un organismo autónomo para la gestión de toda la red pública no universitaria.

"Aunque los tiempos y los modos pueden cambiar, nuestra acción no va a variar". Esta frase, pronunciada ayer por Arzalluz tras haber recibido una cerrada ovación de la Asamblea General, y el contenido soberanista de la ponencia, revelan que el PNV se resiste a pasar la página del Pacto de Lizarra. Arzalluz utilizó un lenguaje casi bíblico al referirse al documento político aprobado para los próximo cuatro años -"es nuestra ley política"-y aseguró que "si tenemos fe en ella, la vamos a poder llevar adelante".

Imaz, elegido por la tarde presidente del PNV con el 60% de los votos de la Asamblea Nacional (41 frente a los 28 cosechados por Egibar, en ausencia de dos representantes de Navarra), y un equipo directivo mayoritariamente afín a sus postulados, recibe un mandato claro del cónclave iniciado ayer en el Palacio Euskalduna, consistente en intentar reeditar la unidad nacionalista sellada en Lizarra en 1998 a través del Consejo Vasco de Partidos.

Las bases ideológicas sobre las que la ponencia sustenta el posible acuerdo limitan, en principio, el deseo expresado públicamente por Imaz, tras ganar a Egibar la pugna que mantenían por el control del partido. Imaz habló entonces de construir Euskadi entre nacionalistas y no nacionalistas.

Pero la ponencia remarca la existencia del pueblo vasco dividido entre siete provincias como sujeto político y el reconocimiento del derecho autodeterminación, tanto para la comunidad vasca como en Navarra y el País Vasco francés. Para esas dos comunidades se sugieren procesos específicos. Euskal Herria, se afirma, tiene derecho a decidir su futuro por métodos "exclusivamente democráticos", "sin violencia" y "desde el respeto al pluralismo de la sociedad vasca".

Joseba Egibar fue aún más tajante a la hora de presentar al mediodía, junto a Arzalluz, la ponencia aprobada. Sobre la posibilidad de cerrar acuerdos de fondo con los socialistas en los próximos años en base a la ponencia, Egibar fue tajante: "Siempre que admita [el PSOE] que el pueblo vasco existe y que tiene derecho a decidir su futuro y a la libre determinación".

En cualquier caso, Arzalluz dejó claro que mientras ETA siga matando y Batasuna no condene la violencia no hay posibilidad de acuerdo. Y evitó poner ningún plazo a la formación del consejo de partidos. Habrá "que ponerle mucha cocina", explicó, "antes de salir al público" con un instrumento que, como recordaron, ya estaba enunciado en la ponencia política aprobada en enero de 2000.

El segundo mandato salido del congreso de ayer es la asunción por parte del PNV del plan de nuevo Estatuto vasco propuesto por el lehendakari Ibarretxe como eje de acción política para la construcción nacional en el País Vasco. Un terreno donde el ex portavoz del Gobierno vasco y nuevo líder de la formación nacionalista se va a mover mucho más a gusto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de enero de 2004