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Trasladarse sin salir de casa

Muchos de los traslados de producción realizados por parte de la empresas de los últimos tiempos se han producido dentro de España. El grupo francés del sector de la automoción Valeo anunció a finales de 2002 que cerraba su planta de Sant Just Desvern (Barcelona), con 150 trabajadores, y trasladaba su producción de faros de Sant Esteve Sesroviras (Barcelona) a Jaén, lo que afectó a 261 empleados.

Otra multinacional auxiliar del automóvil, la alemana FrapeBehr, que produce calefacciones para coches, ha planteado recientemente a su plantilla de 300 trabajadores de la Zona Franca de Barcelona el traslado de las instalaciones a Montblanc (Tarragona), donde la empresa ya produce con costes inferiores.

Pero la ventaja de costes no siempre tiene que ver con la mano de obra. El valor del suelo, la tarifa eléctrica o el marco tributario también pueden desencadenar la decisión del traslado. Un buen ejemplo del último caso está en el centenar de empresas acogidas a las llamadas vacaciones fiscales -exención de impuestos de sociedades durante 10 años- que se han trasladadao al País Vasco desde diversos puntos de España y Europa, y han creado más de 5.000 empleos. Empresas como Continente, Chemical Bank y Acería Compacta (sustituyó a la antigua Altos Hornos) entraron por esta vía y se convirtieron en inversiones estratégicas.

Por otra parte, la decisión de Valeo se vivió con especial crispación. Poco después de anunciar el traslado, la compañía cerró temporalmente la fábrica de Sant Esteve Sesrovires ante las "actitudes amenazantes e intimidatorias" de algunos empleados, según indicó entonces la empresa. CC OO, que había firmado un preacuerdo para cerrar la planta, denunció "coacciones y amenazas" de CGT, que este último sindicato negó.

Finalmente, la mayoría de los empleados ratificó ese preacuerdo, que incluía prejubilaciones a partir de los 52 años y recolocaciones en otras plantas de Valeo en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de enero de 2004