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Reportaje:

La Universitaria recupera su tranvía

Plan para edificar un Paraninfo y recuperar el tranvía 'Pepe', que unía Moncloa con las facultades

La Ciudad Universitaria, desplegada sobre 400 hectáreas entre el río Manzanares, los altos de la Moncloa y la ajardinada cornisa de la Dehesa de la Villa, compone uno de los atributos paisajísticos y culturales más distintivos de Madrid. Festeja ahora sus 75 años de existencia con prometedoras noticias: dispondrá para sus fastos académicos del Paraninfo que nunca tuvo y recuperará el afamado tranvía de la línea 72, más conocido por Pepe, que unía su corazón con Moncloa. Además, ve culminada la construcción de una facultad nueva (la de Informática), mientras que las de Filología, Derecho y Farmacia, ésta con una gran superficie bajo rasante, se encuentran ya considerablemente ampliadas en sus instalaciones y aularios. Un polideportivo frente al puente de los Quince Ojos, que ideara y construyera el ingeniero Eduardo Torroja, sustituirá al campo de deportes ubicado junto a Ciencias de la Información, mientras que las principales vías interiores de su magno espacio de 402 hectáreas recibirán un carril-bici, sin precedentes en Madrid. Su flora, enriquecida en un Jardín Botánico de 40.000 metros cuadrados de superficie con miles de árboles de hasta 850 especies, será también potenciada.

El proyecto acaba de obtener luz verde en una reunión del consorcio urbanístico

Todo ello se inscribe dentro del Plan Especial AOE 00.07 que, desde julio de 2000, despliega el Consorcio Urbanístico de la Ciudad Universitaria, del que participan desde 1990, año de su creación, la Universidad Complutense, la Politécnica, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y, a partir de 1991, el Ayuntamiento de Madrid, según Araceli Maciá, presidenta de este organismo y rectora de la UNED.

A partir de enero de 1987, el metro enlaza la Ciudad Universitaria con el centro urbano, pero, durante décadas, fue el tranvía el único medio que la conectaba a Madrid. Pepe era el nombre dado por los estudiantes al tranvía Fiat modelo PCC 1001, de 70 plazas, que cruzaba el puente situado sobre la avenida de los Reyes Católicos, hoy bajo el faro de la Moncloa. Debía su apodo al movimiento oscilante, de un pie a otro, que muchos de sus pasajeros realizaban al cruzar el alto viaducto, para excitarse de esa forma ante el riesgo de caer que el tranvía de la línea 72 corría de tal guisa.

Araceli Maciá Antón, rectora de la UNED y presidenta del Consorcio Urbanístico que rige la Ciudad Universitaria, anuncia como inminente la restauración del histórico tranvía. "La población estudiantil presencial la ciframos en unos 100.000 estudiantes", dice. "Ello determina una notable presión del tráfico de automóviles por su área. Por esto", añade, "el proyecto, aún en fase de ideación, consistirá en restaurar uno de los principales tramos del trayecto primitivo, que partiría desde las inmediaciones del metro de Ciudad Universitaria y circundaría la superficie central conocida como Paraninfo". De tal manera, conectaría Medicina con Ciencias, primero, Telecomunicaciones después, hasta la Escuela Judicial, Derecho, Filosofía A, Ciencias de la Información y Medicina, a lo largo de un circuito de unos tres kilómetros.

"El tendido de esta línea gratuita de tranvía podría contribuir a crear conciencia del uso de transporte público entre los estudiantes y a reducir el transporte privado en este ámbito, necesitado de silencio y serenidad para el estudio y la investigación", explica. Pocos de los raíles antiguos podrían ser recuperables, según se aprecia sobre el terreno. Araceli Maciá subraya que todos los proyectos, desde el que concierne al futuro Paraninfo hasta el del carril-bici, acaban de obtener la luz verde en una reunión del Consorcio celebrada hace dos semanas. "Por ello, se encuentran todavía en fase de estudio técnico, aún sin partidas presupuestarias". Y agrega: "Cada vez estamos más cerca de disponer de un Paraninfo para centrar los actos académicos más relevantes de las tres universidades y de una gran sede para la biblioteca".

Presumiblemente, el proyecto saldrá a concurso en los próximos meses. En la década de los años noventa, el arquitecto Leopoldo Arraiz ideó un edificio para el Paraninfo y otras construcciones, pero fue descartado porque su magnitud alteraba hasta un 30% la proporción del 10% de las zonas verdes destinadas a la edificación que la Ciudad Universitaria mantenía en su trazado original, según la concepción del arquitecto López Otero.

Para conmemorar este 75º aniversario, la Facultad de Medicina acoge en su segunda planta -la del decanato- una exposición concisa, pero muy documentada, sobre la historia de esta universidad-jardín, saludada como la pionera entre los campus ideados y edificados en Europa occidental a la usanza de las principales universidades estadounidenses.

El proyecto de Ciudad Universitaria, que data de 1927, quedó configurado sobre la necesidad de dotar a Madrid de un hospital universitario anexionado a una facultad de medicina; contaba también la exigencia de llevar a la periferia más diáfana y oxigenada de la ciudad la añeja Universidad Central, asentada desde 1822 sobre antiguas dependencias jesuíticas del área de Noviciado y de la calle de San Bernardo. "Aquél fue un viaje en verdad feliz", explica Víctor Nieto, catedrático de Historia del Arte de la UNED. Se refiere al periplo realizado entre septiembre y noviembre de 1927 por un grupo de arquitectos e ingenieros españoles, capitaneados por Manuel López Otero, que se desplazó a Estados Unidos y visitó algunas de sus más importantes campus universitarios. "Se trajeron numerosos datos para edificar aquí, por impulso de Alfonso XIII, una Ciudad Universitaria moderna, que recoge lo mejor del racionalismo arquitectónico español", explica Víctor Nieto.

Una vez trasladada en 1928 a la periferia, poco a poco fue ampliando el proyecto primero: de las áreas de Medicina se pasó a las de Humanidades en un proceso que contempló la construcción de una central térmica, algo insólito en su época.

Cuando aún se hallaba en la fase flamante de su estreno, en 1936, la Guerra Civil destruyó 40 de sus 100 edificios. Asimismo quedaron arrasados unos 40.000 árboles que tapizaban sus praderas onduladas y descendentes hacia las riberas del río, no lejos de El Pardo. Sobre la Ciudad Universitaria se desplegó la primera línea del frente de batalla.

Reconstruida parcialmente en la posguerra, con la construcción de la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos y Navales, entre otras edificaciones, más las de la Junta de Energía Nuclear, el general Francisco Franco edificó un arco de la victoria para exaltar su triunfo militar sobre la República. Hoy, otro de los proyectos ideados, cambiará la vieja denominación por la de Arco de la Concordia.

La carrera innovante ha proseguido acompasadamente con el desarrollo científico y técnico. El Jardín Botánico, entre Farmacia y Biológicas, con sus 40.000 metros de superficie, adorna el área. La Ciudad Universitaria se ve culminada por los 90 metros del denominado faro de Moncloa, construido en 1992 por Salvador Pérez Arroyo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de diciembre de 2003