Sandra Luna devuelve al tango su fuerza

En su carné figura como Sandra Montoya, pero los locutores de Radio Argentina que la vieron debutar a los siete años decidieron rebautizarla porque su nombre "parecía de coplera". Hoy, a sus 37 años, Sandra Luna se ha erigido en referente de una nueva forma de concebir el tango, respetuosa con las viejas glorias y reflejo lúcido de un país que cambió de milenio bajo el signo de una crisis angustiosa. Tango varón es el título de su debú internacional.

Tango varón ha visto la luz bajo los auspicios del sello holandés World Connection. La ficharon tras escucharla en un teatro clásico de Amsterdam, sobre el mismo escenario que pisara María Callas. "Yo pensaba: pobre gente, tendrán que aguantar 90 minutos a tres señores vestidos de negro y una cantante que no sabe una palabra de inglés. Pero prendió la mecha: el tango no sabe de idiomas, sólo de sentimientos", rememora esta nieta de valencianos.

Luna encadenó tres actuaciones consecutivas en el Festival de Jazz de Londres y, tras realizar una pequeña escala en España, pasó por el New Morning parisiense. Se confiesa encantada de que el tango, después de una generación de ostracismo, esté recuperando adhesiones. "Los niños argentinos de hoy escuchan tango y exclaman: 'Mamá, es que vos sos vieja, vos no entendés'. La dictadura quiso aniquilar este género centenario, pero yo soy del barrio de Matadero y allí al tango no lo doblegó ni la censura. Si en esas calles pisas una baldosa, salpica tango o milonga".

Tango varón ("porque el tango equivale a fortaleza, tiene agallas, es un arte masculino con independencia de que seas hombre, mujer, gay o lesbiana") incluye recreaciones de nombres inmarcesibles: Carlos Gardel (Lejana tierra mía), Aníbal Troilo (Ché bandoneón), Astor Piazzolla o Atilio Stampone. A ello se le suman creaciones para la ocasión, en particular Carritos cartoneros, sobre los niños que buscan cartones en la basura. "Esa canción es la realidad misma de la Argentina actual. Gracias a ese tango estoy conociendo a personas maravillosas: gente solidaria a la que le duele lo que le duele a los demás, gente que escapa de ese estereotipo del argentino criticón", subraya Luna. Carritos... se ha convertido en un fenómeno social en su país, "donde ahora los cartoneritos están aprendiendo a leer con letras de tango".

En opinión de Sandra Luna, el tango es un estilo llamado a perdurar. "Nos sobrevivirá porque conjuga a un tiempo el testimonio y la nostalgia. El tango se ocupa de todas las gentes, de los dolores y sus riquezas; retrata mejor nuestra historia que aquellos libros de texto mentirosos de la dictadura. Y lo más importante: siempre hay un tango esperándote para que entiendas cualquier cosa que pueda sucederte en la vida".

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