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Crónica:FÚTBOL | Decimocuarta jornada de Liga

El Betis muestra su incapacidad para ganar

En el fútbol, los lugares comunes suelen fallar más que una escopeta de feria. Así, el Murcia se quedó ayer sin uno de sus jugadores en el minuto 2, que se dice pronto. Roteta agarró de la camiseta a un Dani que se iba como una flecha hacia la portería y fue él quien finalmente se fue, pero a la caseta. Parecía pues que la salida voluntariosa del Betis se iba a traducir en goles. Pero no. Que va. El Betis no gana ni así. La crisis de los sevillanos ya es gravísima.

Tras la expulsión, Peiró ordenó el repliegue sensato de sus filas y sus jugadores asistieron con bastante comodidad al agotamiento de las ideas del equipo sevillano durante la primera mitad.

Comenzó la segunda parte y Luis Fernández acabó asimismo en la caseta antes de tiempo. Pues fue entonces cuando se entonó el Betis y se destemplaron los murcianos. Apenas un minuto después del empate de expulsados, Ismael clavó en la escuadra un balón que se lo había llevado hasta el área Joaquín.

BETIS 1 - MURCIA 1

Betis: Contreras; Juanito (Ismael, min. 45), Lembo, Luis Fernández, Rivas; Arzu, Ito; Joaquín, Fernando (Varela, min. 51), Capi; Dani (Tote, min. 75).

Murcia: Juanmi; Juanma, Loeschbor (Largo, min. 64), Roteta, Clavero; Cuadrado, Luis Garcia, Michel, Fredi (J. Álvarez, min. 61); Esnáider (Jensen, min. 45) y Richi.

Goles: 1-0. M. 47. Ismael, a pase de Joaquín. 1-1. M. 93. Luis García, de penalti.

Árbitro: Téllez Sánchez. Amonestó a Capi, Cuadrado, Clavero, Arzu, Joaquìn. Expulsó a Roteta (m. 2) con roja por agarrón a Dani y L. Fernández (m. 46) por doble amonestación.

Unos 20.000 espectadores en el Lopera.

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Aparte del resultado, el juego mostrado por ambos equipos fue bajo en calidad. El Betis intentó mover la pelota con criterio y a veces lo consiguió gracias a Capi y a la movilidad de Dani. Sin embargo, el objetivo deseado del gol no parecía posible, ni de lejos. El equipo sevillano padece una endeblez goleadora preocupante. El balón puede llegar mejor o peor, pero lo que no hay es quien lo meta en la portería del contrario. Fernando falló solo ante el portero, tras una buena jugada en el primer cuarto de hora. El propio Fernando pareció que fue derribado cuando se iba sin obstáculos hacia puerta, a doce minutos del descanso. Bastante empezado, nada finalizado. Y lo acabó pagando carísimo.

Tras la tempranísima expulsión de Roteta, el Murcia se organizó como una legión romana frente al bárbaro, pero se diluyó como un azucarillo a medida que avanzaba la segunda parte, de lo que disfrutaron, como casi siempre, de manera inocua, Capi y Joaquín.

El Betis se relajó y, al igual que le sucedió frente al Espanyol, encajó el puñal al borde del final. Cada vez son más las cosas que no sabe hacer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de diciembre de 2003