Italia expulsa a ocho inmigrantes por simpatizar con Al Qaeda

La oposición pone en duda la legalidad de la medida

El Gobierno italiano ha decidido suprimir cualquier margen de tolerancia con las apologías del terrorismo. Y ha recurrido a un procedimiento administrativo para expulsar del país, por "alteración del orden público" y "peligro para la seguridad del Estado", a ocho personas que residían legalmente en Italia y a las que se consideraba simpatizantes de Al Qaeda. Uno de los expulsados, Abdul Kadir Fadallá Mamur, fue enviado ayer a Senegal, su país de nacimiento, pese a estar casado con una italiana y tener hijos de esta nacionalidad. Las autoridades de Dakar hicieron constar que Mamur ya no constaba en sus registros como ciudadano de Senegal.

Massimo d´Alema, portavoz de los Demócratas de Izquierda, expresó sus dudas sobre la legalidad de las expulsiones. La comunidad magrebí de Turín, donde residían todos los afectados, estaba ayer inquieta por el uso de un mecanismo administrativo sin garantías judiciales. "Si alguien viola la ley, es justo que pague; pero son los jueces quienes deben decidirlo", declaró Buriki Bujta, imán de la mezquita de Turín.

Mamur, conocido como "el imam de Carmagnola", la localidad de la periferia turinesa donde residía, se hizo popular en 1994 cuando su esposa, Barbara Farina, ex funcionaria de tribunales y convertida al islam con el nombre de Um Aisha, vio reconocido su derecho a aparecer con la cabeza cubierta en la fotografía del carné de identidad. Mamur combatió en la guerra de Bosnia como voluntario musulmán y en 1994 y 1996 mantuvo entrevistas con Osama Bin Laden en Afganistán. Unos meses atrás, predijo que Italia sería "golpeada muy pronto" si su Gobierno seguía apoyando "la ocupación de Irak".

La policía registró su domicilio la semana pasada y halló un video en el que aparecía Osama Bin Laden. La fiscalía pidió su detención, pero el juez consideró que Mamur no había vulnerado ley alguna. En la misma situación se encontraban los otros siete expulsados, todos ellos ciudadanos de países magrebíes: la policía les consideraba vinculados con el terrorismo islámico, pero carecía de pruebas. Finalmente, el ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, optó por acusarles de apología del terrorismo y recurrió a un decreto de 1998 que permitía la expulsión de ciudadanos extranjeros.

El ambiente social, tras el atentado de Nasiriya, era favorable a este tipo de medidas. El obispo de Caserta, Raffaele Nogaro, se vio ayer envuelto en una formidable polémica por haber criticado el exceso de bendiciones católicas a los soldados muertos en Irak, lo que, según él, legitimaba religiosamente la guerra. Y el estadio del Livorno, un club de la segunda división de fútbol, fue cerrado durante una jornada porque algunos de sus aficionados se permitieron abuchear a los carabineros durante un minuto de silencio.

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