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CUENTOS DE OTOÑO

Teo en el súper

En un rasgo de ingenio poco frecuente, Manuel Chaves ha comparado el nuevo eslogan del PP con el de una cadena de supermercados: "+ y mejor", reza el invento. A sus pies se ve a una Teófila radiante, el brillo nacarado de su melena en excitado bamboleo, como no creyéndoselo, como si por fin hubieran puesto en sus manos el rayo divino. Por fin un dardo directo al corazón de la sufrida clase media andaluza. Ahora sí, ahora se van a enterar esos aburridos sociatas de lo que es dinamismo, gozo de existir. Y de votar como sólo sabe hacerlo el pueblo enamorado.

Ya imagino el espléndido surtido bajo los neones implacables de la certeza, la que emerge de los objetos tangibles bien empaquetados, con la suavidad del plástico acariciando nuestra mirada, oh kantiana armonía de lo bello y lo sólido. Con una estética a lo Andy Warhol, aquella que agrandó a Marilyn Monroe al tamaño de nuestros anhelos más inconfesables, mezclándola hasta el infinito con la etiquetas gigantes de la sopa familiar y los tomates elevados a la categoría mística. Así veremos pronto a Teofinda de Gades, la última princesa de verdad (no como otras) anunciar las ofertas más apetecibles por las calles del supermercado, sonriéndonos desde unas banderolas levemente agitadas por las sutiles corrientes del pensamiento único: Impuestos Congelados en la vitrina especial, conforme entras, a mano derecha. Bonificaciones a Familias Numerosas, sírvete tú mismo, amor, pesa y pon el etiquetado, que no es por ahorrarme salarios, sino por que tú disfrutes de la tersura del producto. Millones en premios por el Estatuto de Insularidad, según vayas pasando por caja te daremos los puntitos que te corresponden. IAE suprimido para todos, qué te creías; beneficiará al 90% de la población, pues ya sabes que en Cádiz hasta los niños de teta se dedican a las actividades económicas, y dado que los jóvenes, esos ingratos, se van... Y la gente como loca cargando los carritos, atropellándose por llegar los primeros a las increíbles ventajas.

Los envidiosos de la tienda de enfrente dicen que todo eso es mentira. Que han bajado el perejil pero han puesto los tomates por las nubes. Que las subidas gordas están camufladas. El IBI, uno de los más caros de España, es el ejemplo que siguió Gallardón, pues, total, a la gente parece que le gusta. Que Cádiz es la capital andaluza que más aprieta la cartera del votante embelesado, con una media de 400 euros. Que el supertimo (supertasa) de hace seis años lo derribó un tribunal y todavía ella no lo ha devuelto... Bah, puro rencor.

Pero lo que más me inquieta de la nueva campaña es lo que ha dicho ella: "Llevaremos el mensaje casa por casa". O sea, que el día menos pensado, cuando ya me haya ido el asunto, sonará el timbre de mi domicilio y en vez del cartero aparecerá, rozagante y única, bajo el dintel, una silueta irresistible coronada por una sonrisa implacable. Hola Antonio, aquí estoy. ¿No te lo creías, eh? Pues ya ves que es verdad, ¿Puedo pedirte algo?, Lo que tú quieras, que más y mejor te daré. Por un momento, por un momento... Pero no, no será Marilyn Monroe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de noviembre de 2003