Cartas al director
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Vivir en una burbuja

Una burbuja. España es una enorme y tersa burbuja mantenida con la filosofía del déficit cero.

Tenía la idea, pero no cristalizó hasta que leí la columna de Juan José Millás titulada Destrozos. La realidad de la que formamos parte, la fuga de narcos, el esperpento de la fiscalía general, nuestra primacía europea en precariedad laboral, la oscura sombra que la previsión del Instituto Oceanográfico nos ofrece de la vida en la costa gallega post-Prestige, y, en fin, la puesta en escena de nuestra embriagadora España, simplemente no es visible ante nuestros ojos porque nos rodea, nos envuelve como el aire y, de puro cotidiano, se hace transparente.

Sólo sobresalen los destellos fugaces y programados, las bombas de palenque. Nuestro compromiso científico, histórico e in-

soslayable, con el universo. El sueño reciente, la última atracción que rellena titulares de periódico. ¡Qué enorme cantidad de tinta se ha vertido en los últimos días sobre la aventura galáctica de nuestro país y qué parcos beneficios nos ha proporcionado! Como ya ocurriera antes, nos distrae lo que se aleja de la burbuja.

Estas historias recuerdan, con las modificaciones de mi memoria, una escena de una reciente película que recrea, en tono de comedia, la posguerra española: ... "chavales, ¡España es un país muy grande! Mires hacia donde mires, siempre verás mundo, a la derecha y a la izquierda; por lo tanto, somos el centro del planeta".

Y, a veces, ¡que alejados estamos de la tierra!

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 08 de noviembre de 2003.

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