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Crónica:FÚTBOL | Novena jornada de Liga

El Athletic remonta con un derroche de fe y fuerza

Un córner, en teoría, es una oportunidad de gol para el equipo que lo tira. Pues no. Si se saca flojo y bajito, al primer palo, donde hay más gente, y se desguarnece la defensa porque todos quieren rematar, ocurre lo que ayer en San Mamés: que entre tres futbolistas del Málaga arman un contragolpe sin rival alguno que les moleste y lo rematan en el área pequeña con Etxeberria como central tardío. Un despropósito fruto de un ansia desproporcionada si se tiene en cuenta que la jugada se produjo en el minuto 3.

Así las cosas, todo estaba predestinado al asedio. Ni el Málaga iba a dar un paso al frente ni el Athletic un paso atrás. Así que el partido se jugó en la mitad del campo, con una profusión de remates tan avasalladora como ineficaz. Entre el minuto 13 y el 41, el Athletic remató diez veces contra la portería del debutante Calatayud, que se lució dos veces y suspiró el resto, agradecido también al árbitro cuando anuló un gol de Ezquerro, que marcó en posición legal.

ATHLETIC 2 - MÁLAGA 1

Athletic: Aranzubia; César (Jonan García, m. 58), Lacruz, Karanka, Del Horno; Iraola, Gurpegui, Tiko (Guerrero, m. 87), Ezquerro (Orbaiz, m. 80); Etxeberria y Urzaiz.

Málaga: Calatayud; Josemi, Litos, Fernando Sanz, Valcarce; Gerardo (Insúa, m. 78), Rodríguez (Juanito, m. 465), Miguel Ángel, Duda (Canabal, m. 65); Edgar y Diego Alonso.

Goles: 0-1. M. 3. Contragolpe de Gerardo que cede a Edgar y su centro lo remata Diego Alonso.

1-1. M. 62. Centro de Etxeberria desde la derecha y Urzaiz cabecea en el área pequeña.

2-1. M. 72. Remate de Tiko desde fuera del área.

Árbitro: Teixeira Vitienes. Amonestó a Litos, Duda, Valcarce, Etxeberria, Tiko y J. García.

Unos 30.000 espectadores en San Mamés.

El partido implantó otra teoría: la del muro, el pico y la pala. El muro era el Málaga, comandado por los grandullones Litos y Fernando Sanz, obsesionados con Urzaiz; el pico era Etxeberria, más zascandil que nunca, pero desafortunado en el remate, y la pala el joven Iraola, con una producción de centros malgastados por impericia, infortunio o Calatayud.

El Athletic se abrumó por la falta de tiempo, pero el Málaga entendió que su actitud numantina sólo tendía al suicidio. No le convenía jugar a la ruleta rusa confiando en que el Athletic malgastara una veintena de disparos. Ganó metros y quiso tocar el balón, pero ni su actitud preconcebida ni su condición física aguantaban tantos empellones. Y el Athletic, aturdido tras el descanso, encontró el gol en la jugada clásica: centro de Etxeberria, como extremo, y cabezazo de Urzaiz.

Era el Athletic en estado puro: voraz, incisivo, apresurado, desatado, sobre todo cuando Valverde dio entrada a Jonan García y trasladó a Etxeberria a la banda. Por ahí empezó a morir el Málaga. Por su conservadurismo y por la cabeza de Urzaiz y el zapato de Tiko, que culminó la remontada.

Un partido clásico, entre un equipo afortunado con un gol sorpresa, pero timorato, y otro encorajinado y con fe. Normalmente, suele ganar el segundo. Es lo clásico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de octubre de 2003