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OPINIÓN DEL LECTOR

Gracias a Antoni Puigverd

El capitalismo actual pretende diluir a gran parte de la población en la invisibilidad, una metáfora de la falta de respeto, ha señalado Richard Sennet. Ignorando el trabajo de los profesores o menospreciándolo, se les pierde el respeto, se los vuelve invisibles.

Antoni Puigverd ha dirigido una mirada atenta (cordial) sobre la realidad compleja de un instituto y les ha devuelto la visibilidad, el respeto, a quienes la tejen diariamente. Ha escrito una pequeña pieza maestra, Un día en el instituto (EL PAÍS, 22 de octubre). En ella se mezclan la lírica y la épica escolar; la lírica del aprender, la épica del enseñar. Puigverd ha captado las leyes del claustro, la lógica del recreo. Ha observado que quien vigila los juegos de los niños ejerce de guardián entre el centeno. Y ha descubierto algunos de los nuevos códigos que rigen en los centros de secundaria. Alguien tiene que darle las gracias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de octubre de 2003