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El Supremo de EE UU decidirá si el juramento de lealtad es constitucional

Millones de niños lo recitan en las escuelas

¿Es Estados Unidos "una nación bajo la protección de Dios", como recitan millones de niños en la mayoría de las escuelas cada mañana? El Tribunal Supremo aceptó ayer volver a ocuparse de un asunto que divide emocional y políticamente a los norteamericanos y que pone en primer plano el debate sobre la separación entre Iglesia y Estado: la decisión de declarar o no la inconstitucionalidad del compromiso o juramento de lealtad, una declaración tradicional cuyo carácter voluntario ya estableció el propio Supremo en fallos anteriores.

El alto tribunal escuchará los argumentos, y eventualmente tomará una decisión (prevista para junio) sobre la resolución que abrió la polémica: un fallo del Tribunal de Apelaciones del 9º Distrito (el tribunal con sede en San Francisco, en el que están los magistrados más liberales) que, en 2002, dio la razón al californiano Michael Newdow, padre de una niña de 9 años y ateo declarado, que no quería que su hija escuchara la fórmula por la que se establece "un juramento de lealtad a la bandera de Estados Unidos de América y a la república que representa, una nación bajo la protección de Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos". El fallo afecta a casi diez millones de niños en nueve Estados del oeste. El Supremo ya ha fallado otras veces que no se puede exigir a ningún niño que recite el compromiso, y la Primera Enmienda de la Constitución asegura que el Gobierno no podrá imponer ninguna religión.

La plegaria fue compuesta en 1892 por Francis Bellamy, un socialista cristiano. Fue hecha oficial por el Congreso en 1942, en la II Guerra Mundial, pero sin las palabras "bajo la protección de Dios", que se añadieron en 1954, en plena guerra fría. Una ley de California, contra la que reclamó en 2000 Newdow, establece que se pronuncie una vez al día en las aulas de educación primaria, aunque no obliga a los alumnos a unirse a la declamación.

¿Qué hará la Casa Blanca? El portavoz de Bush, Scott McClellan, dijo ayer que el compromiso de lealtad es un derecho que debería protegerse y recordó que "la Declaración de Independencia menciona cuatro veces a Dios", que las sesiones del Congreso comienzan con una oración y que en los billetes de banco se lee: "En Dios confiamos".

El caso tiene alto voltaje político y más complicaciones: uno de los nueve magistrados del Supremo, el conservador Antonin Scalia, no participará en el debate porque el pasado enero dijo que la decisión del tribunal de San Francisco era "contraria" a las "tradiciones" de EE UU. Para colmo, el Supremo tendrá que dilucidar los méritos legales del demandante, porque Newdow está separado y en el momento de la demanda no tenía la custodia de su hija. La madre, Sandra Banning, quiere que la niña recite la plegaria, pero ahora la custodia es conjunta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de octubre de 2003