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Reportaje:FÚTBOL | Arranca la Liga de Campeones

El faraón sigue rebelde

Mido ya se ha peleado con su técnico, que le obligó a adelgazar

Ahmed Mido Hossam puede comprarse un Ferrari a los cinco minutos de haber fichado por el Ajax y puede soportar con descaro ser más famoso en Egipto que Omar Sharif. Pero lo que no puede evitar, según parece, es enfrentarse a sus técnicos, con los que mantiene una tortuosa relación. Tras encararse con Ronald Koeman, su entrenador en el club holandés, y marcar con frialdad su trato con Miguel Ángel Lotina en el Celta, ahora le toca aguantar sus desmanes a Alain Perrin, el entrenador del Olímpico de Marsella, su actual equipo. Mido, de 20 años de edad, llegó a Vigo mediada la temporada pasada y, aunque quería seguir en la Liga española, en la que, según comentó, "se juega siempre al ataque", el Ajax le vendió al club francés.

Desde que pisó el césped del Velodrome no ha dejado de malencararse con Perrin. La culminación llegó en la víspera del último partido de la Liga francesa, contra Le Mans. El entrenador marsellés, el Van Gaal francés, le acusó de simular una lesión y le recomendó que adelgace cuatro kilos. El delantero egipcio, que pesa 80, anotó dos tantos y su equipo ganó por 5-0. Mido se hinchó de orgullo. Pero hoy, ante el Madrid, no figurará en la alineación titular.

Pocedente del Genk, belga, Mido aterrizó en Amsterdam casi por casualidad. Los técnicos del Ajax, encabezados por el ex madridista Leo Beenhakker, no pudieron reprimir la fascinación que les causó un joven de 18 años, de 198 centímetros de estatura y de nacionalidad egipcia. Le llamaron y, aunque el Genk estaba a punto de traspasarle al Anderlecht, Mido hizo todo lo posible por recalar en el Ajax. Cumplió su sueño. Los comienzos no fueron del todo alentadores, pero, bajo el auspicio de Ronald Koeman, remontó el vuelo. Y, de paso, rescató su temperamento, para muchos inmaduro y frívolo. "Se comporta como un juvenil pese a sus 20 años", declararon en el equipo holandés. Con todo, el atacante de El Cairo dejó un buen recuerdo en la memoria de los hinchas: jugó 57 partidos y marcó 23 goles.

Mido representa la esperanza del pueblo egipcio en materia futbolística. Sus pasos en el Ajax, el Celta y ahora el Marsella fueron y son seguidos con devoción. Es el referente de su selección y un modelo para la juventud de su país. Muchos ven en él una reivindicación de tipo político. Y a él no le importa. "Quiero demostrar en Europa que Egipto no es sólo un desierto". Así que el delantero es más que un ídolo en su país. Le llaman El joven faraón, su boda batió los récords de audiencia y si a orillas del Nilo levanta un dedo para pedir algo lo obtendrá por triplicado.

Por ello, los entrenadores que le han conocido han puesto énfasis en que su carácter, generalmente proclive a la extravagancia, permanezca atado al fútbol. Koeman intentó convencerle de que en este deporte importa el colectivo. Fracasó. Actualmente, Perrin le avasalla con exigencias de toda clase ¿Hasta cuándo?

Mientras carbura su personalidad, a la espera de una salida de tono, Mido parece vivir tranquilo en el Marsella. Ayer saltó al Bernabéu a entrenarse con sus compañeros con los pantalones recogidos por debajo de las rodillas y con sus mechas rubias al viento, sonriente y perezoso. Fichó por el Marsella por cinco años, pero nadie cree que pueda aguantar tanto tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de septiembre de 2003