Reportaje:

Camino a la abstinencia

La cadena HBO estrena la sexta y última temporada de 'Sexo en Nueva York'

Se acabaron los desayunos del día siguiente para la columnista Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), la insaciable Samantha (Kim Catrall), la pragmática Miranda (Cynthia Nixon) y la soñadora Charlotte (Kristin Davis). La sexta y última temporada de Sexo en Nueva York (23.28, domingos, Canal +) arranca mañana en la estadounidense HBO. Quedan 20 episodios de diálogos vivaces y peleones, que se estarán grabando hasta el próximo mes de enero.

En los estudios Silver Cup de Queens, donde está instalado el plató -el 50% de las escenas discurre por las calles de la Gran Manzana-, el ambiente es todo menos sombrío. "La diversión ha regresado", proclama Catrall sobre el espíritu que domina en el rodaje y en las tramas que se avecinan. Y también porque es su día libre, alejada por unas horas de un ritmo de producción que les ocupa entre 10 y 12 días para el rodaje de dos episodios, ya que siempre se graban a pares. Parker, Nixon y Davis están encerradas en la cocina de Charlotte, guisando un delicado plato judío aupadas en sus stilettos. Y es que en la última temporada, "la princesa episcopaliana que era Charlotte se va a convertir al judaísmo. Todo por el sexo", desvela Davis.

Samantha recupera la pasión con alguien mucho más joven, y la escéptica Miranda descubre uno de los rincones más íntimos: la cocina de su apartamento, un aire de hogar al que hasta ahora era un piso de soltera. "Está claro que cuando comenzamos la serie, mi personaje era el más amargado y rabioso. Yo diría que la más infeliz de las cuatro. Pero creo que ha aceptado que nadie es perfecto, y aun así puede vivir la mejor vida posible", admite mostrando la que en estos años se ha convertido en su casa, un decorado perfectamente real hasta en los detalles más pequeños, como puertas o enchufes protegidos para el bebé.

En el apartamento de Carrie, en la otra punta de la ciudad en Sexo en Nueva York pero casi pared con pared en el set, hasta el cuarto de baño funciona, con las toallas robadas del hotel Plaza en la percha y su colección de zapatos de Manolo Blahnik -en los últimos Emmy se llevó el premio al vestuario y al reparto de comedia- alineada en el pasillo que conecta el baño con el dormitorio. "Aquí me es muy difícil pensar que la serie se vaya a acabar, porque tenemos tal cantidad de trabajo por delante... Pero serán unos meses llenos de emoción", confiesa Parker, cuya vida como actriz y productora ejecutiva de la telecomedia ha cambiado en los últimos meses tras el nacimiento de su primer hijo, James Wilkie, con el que llega todos los días al plató.

La decisión de cerrar la columna semanal de Carrie -la fashion victim por antonomasia, amiga de sus amigas y coleccionista de ex- es tanto de Parker como de sus socios, aun conscientes de que la serie está en la cima después de haber creado lo que define como "su propio estilo, ya sea cómico o dramático". Será el nudo en la garganta por el próximo final o el deseo de mantener la expectación, pero sus labios están sellados si hay que hablar del inmediato futuro que le aguarda al personaje. "Lo que espero es que Carrie acabe feliz y a gusto", tal vez con Mr. Big (Chris Noth) o con Aidan (John Corbett), los dos amores de su vida.

Lo único que las cuatro chicas adelantan es que por primera vez se rodará en el otoño neoyorquino, una estación que proporcionará un tono diferente a la despedida. "Eso sí, seguiremos mostrando la mejor cara de esta ciudad hasta el final", se despide Parker.

De izquierda a derecha, Cynthia Nixon (Miranda), Kim Catrall (Samantha), Kristin Davis (Charlotte) y Sarah Jessica Parker (Carrie Bradshaw), las protagonistas de <i>Sexo en Nueva York.</i>
De izquierda a derecha, Cynthia Nixon (Miranda), Kim Catrall (Samantha), Kristin Davis (Charlotte) y Sarah Jessica Parker (Carrie Bradshaw), las protagonistas de <i>Sexo en Nueva York.</i>

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 20 de junio de 2003.

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