Un sultán de las mil y una noches

La decisión del Sultán de Omán, Quabus bin Said Al Said, de pasar sus vacaciones en Nápoles, en el sur de Italia, ha provocado una auténtica revolución en la ciudad mediterránea, que vive pendiente de los caprichos de su multimillonario huésped. Los napolitanos se pelean estos días por asegurarse un puesto como invitados en una fastuosa fiesta que el Sultán ha anunciado para el próximo domingo "con regalos para todos" y que tendrá lugar en una villa propiedad del ayuntamiento, según ha publicado el rotativo Corriere della Sera. Igualmente, los empresarios hacen cola para ser recibidos con la espera de poder hacer negocios en el sultanato, situado en el sur de la península árabe y donde habitan dos millones y medio de personas. Al Said, de 63 años y en el poder desde 1970, se ha desplazado hasta Nápoles a bordo de su yate, de más de cien metros de eslora, acompañado de un séquito de cerca de 600 personas, entre familiares, guardias de seguridad y dignatarios del país árabe, escoltados por una nave de su Armada. El yate Al Said tiene un garaje lleno de coches Mercedes Benz, Rolls Royce y Bentley, pistas para helicópteros y un hospital con dos salas para operaciones. Para poder atracar en uno de los muelles del puerto de Nápoles, demasiado pequeño, el sultán mandó reformarlo y pagó las obras de su bolsillo. Solamente en flores el ilustre visitante gasta 6.000 euros diarios para asegurarse de que estén siempre frescas, "ya que es muy sensible con respecto a este asunto," según un portavoz. Durante el mes de julio, el Sultán visitará con su yate localidades como Capri, Ischia y la costa amalfitana, pero su base siempre será Nápoles, donde la comitiva de Omán ha alquilado varias plantas completas de dos lujosos hoteles. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 15 de junio de 2003.