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Reportaje:

Se busca a Billy el Niño

Una investigación trata de aclarar a quién mató el 'sheriff' Pat Garrett

Billy el Niño murió a los 21 años de un tiro en el corazón disparado por el sheriff Pat Garrett. O no. "¿Quién es?, ¿quién es?" fueron sus últimas palabras, en el español que dominaba, al verse sorprendido mientras dormía, pasada la medianoche del 14 de julio de 1881, según la versión popular que se ha mantenido hasta ahora. "El segundo tiro fue innecesario. El Niño cayó muerto. No dijo nada más", escribió en 1882 el sheriff en su libro de memorias.

Ahora, una investigación en Nuevo México trata de determinar si Brushy Bill Roberts, que murió en 1950, a los 90 años, decía la verdad al proclamarse el auténtico Billy el Niño. En ese caso, el respetado Garrett se convertiría en un falsario y en un asesino: mató por error a otro hombre y, sabiéndolo, juró que era el famoso Billy.

La historia del Oeste está plagada de sombras y leyendas, de personajes enredados en una ficción que es mucho más atractiva que la mugre realidad. Basta con comparar las fotos de aquellos tiempos con las imágenes acuñadas por Hollywood. Las cuevas de Misuri en las que se refugiaba Jesse James, otro grande de la época, son hoy un centro turístico en la Ruta 66, y, no lejos de ellas, un museo de cera recuerda a J. Frank Dalton, muerto en 1951, a los 103 años, diciéndose Jesse James.

Garrett tuvo buen cuidado en pasar a la posteridad hecho un pincel, frente al misérrimo malencaramiento de Billy, y ahora corre el riesgo de que todo el montaje se venga abajo. "Lo que queremos es la verdad, la que sea. Si Garrett mató realmente a Billy el Niño, es un héroe. Si no, Garrett fue un asesino y todos quedaremos en ridículo", manifestó a The New York Times Tom Sullivan, el sheriff de Lincoln, gran creyente en su predecesor en el cargo y, a pesar de todo, promotor de la idea de arrojar luz sobre la historia.

Billy se echó por el mal camino para vengar el asesinato por el sheriff William Brady del hombre para el que trabajaba, John Tunstall, un inglés que había plantado cara al cacique local John Dolan, de cuya mano comían el juez y el sheriff Brady mientras el Ejército hacía la vista gorda. De seguir la historia de la llamada Guerra del Condado de Lincoln, Billy fue cazado por Garrett y enterrado en Fort Summer, 150 kilómetros al noreste de Lincoln. Su tumba se ha perdido, pero están localizadas las de Catherine Antrim, que pasaba por ser su madre, y la de Brushy Bill Roberts, que decía ser Billy el Niño cuando, poco antes de morir, volvió a Nuevo México para reclamar el perdón que se le había prometido de joven por colaborar con la justicia en la investigación sobre cinco de las muertes que se le atribuían.

Análisis del ADN de ambos cuerpos pretenden aclarar el misterio. Que probablemente continuará siéndolo, para bien de la leyenda, entre otras razones porque, según un responsable del museo de Billy el Niño en Canton, Tejas, la mujer sólo era "una medio tía" del irlandés nacido en Nueva York y bautizado como Henry McCarthy, aunque en su viaje al Oeste cambió de nombre para convertirse en William H. Bonney, empleado de John Tunstall. Este Billy es el que dijo haber matado Garrett, aunque ahora se piensa que pudo ser otro William, Billy Barlow, un amigo de El Niño.

Si se probara que Billy el Niño murió de viejo, bien como Roberts o como algún otro que también decía serlo, el gobernador Bill Richardson ha dicho que cumplirá la promesa de su predecesor de perdonar al bandido más famoso de todo el Oeste. Bennet Brady, biznieto del sheriff Brady, ya decía hace un par de años que eso sería intolerable: "Si se le perdona, quiere decir que Billy el Niño tenía razón al disparar 16 veces por la espalda a Brady". Si se le perdona, el sheriff Sullivan se arrancará el perfil de Garrett que él mismo diseñó como parte de su uniforme.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003