Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:FÚTBOL | La jornada de Liga

Máximo provecho del Valladolid

El Valencia paga cara su falta de pegada y se complica su clasificación para la 'Champions'

Por primera vez en mucho tiempo, el Valencia puede quedarse fuera de los puestos de la Liga de Campeones si gana hoy el Celta. Una vez olvidadas sus opciones de revalizar el título de la Liga, el equipo de Benítez ha comenzado a caer en picado. Sigue siendo un conjunto ultraorganizado que no juega mal, pero es incapaz no ya de conseguir goles, sino, peor aún, de generar ocasiones. Ayer le tocaba un rival angustiado, metido ya de lleno en la zona de descenso y en el que su entrenador, Moré, comenzaba a estar cuestionado tras cinco jornadas sin ganar y porque la imagen, partido tras partido, era cada vez peor.

La situación del Valladolid era tan fea y el rival tan peligroso que Moré colocó un muro de cuatro centrales para frenar a Aimar y Mista y luego a Carew y Sánchez. Pero el equipo de Moré tuvo la fortuna de que se le cruzase en el camino una ocasión clara, la única, y de que un futbolista que apenas ha tenido minutos, Antonio López, la convirtiese en gol. Para colmo de males, el Valencia se encontró con una barrera añadida: el diluvio que había caído en Valladolid durante las 24 horas previas al choque y que convirtió el césped en una sucesión de trampas de agua.

VALLADOLID 1 - VALENCIA 0

Valladolid: Bizarri; Torres Gómez, Jonathan, Caminero, Gaspar (Mario, m. 46), Marcos; Peña; Sales, Oscar, Olivera (Ciric, m. 46); y Pachón (Antonio López, m. 63).

Valencia: Cañizares; Réveillère, Pellegrino, Ayala, Carboni; Rufete (Carew, m. 72), Albelda, Aimar (Gavilán, m. 77), Fabio Aurelio; Angulo y Mista (Juan Sánchez, m. 63).

Gol: 1-0. M. 75. Ciric se escapa por el centro y abre a la izquierda a Antonio López, que dispara cruzado y el balón se cuela por debajo del cuerpo de Cañizares.

Árbitro: Esquinas Torres. Amonestó a Gaspar, Torres Gómez, Fabio Aurelio, Albelda y Gavilán, así como a José Moré, entrenador del Valladolid.

Unos 10.000 espectadores en el estadio de Zorrilla.

El Valencia había convertido su juego en un ejercicio de extrema prudencia. No quería guerra, no la buscaba, y comenzaba a ganar la pequeña batalla que se libraba en el centro del campo por pura superioridad numérica y a ratos técnica, aunque los charcos dejaban esa ventaja en nada. Con todo, necesitó muy poco para tener un dominio casi absoluto y de ese dominio fue víctima el choque porque el Valencia, tan bien armado, tan serio de Albelda hacia atrás, ayer no fue nada del pivote hacia adelante. Sólo, cuando se juntaban Aimar y Mista o Rufete era capaz de generar algún peligro en el área de Bizarri, y eso sólo ocurría en los escasos contragolpes de los que dispuso Mista entre los centrales.

Moré rectificó su planteamiento en el descanso e introdujo un cambio fundamental con la entrada en el campo de Ciric. Desde ese momento, el Valladolid tuvo lo que le había faltado antes, una referencia en el ataque. El dominio siguió siendo, eso sí, del Valencia, pero si antes había casi no había obtenido frutos ahora era completamente estéril, porque Mista había gastado todas sus fuerzas en la primera parte y porque el empedrado perjudicaba a Aimar de manera brutal. En ese tiempo sólo fue capaz de generar una ocasión con un disparo de Rufete y otra vez con el agua como cómplice para frenar un balón que se iba fuera.

Vista la inoperancia del Valencia, el Valladolid decidió despertar. Con Ciric en el campo, el cuadro de Moré ganó en presencia en el centro del rectángulo y la superioridad de los de Benítez en esa franja de terreno ya no era tan obvia. Moré, además, agregó a Antonio López a esa zona en perjuicio de su único delantero. La apuesta le salió muy bien porque entre Ciric y Antonio López fabricaron el gol que pone algo de tranquilidad a una situación que empezaba a ser algo más que complicada.

Ciric robó un balón en la zona ancha, se hizo sitio con el cuerpo y cedió a la izquierda al espacio libre. Ni Réveillère, que se fue al centro, ni Angulo, tardío, llegaron a tiempo. Antonio López, muy solo, disparó raso y cruzado y el balón se coló por debajo de Cañizares. Una de una. En sólo un acercamiento al área valencianista, en sólo un disparo entre los tres palos, el Valladolid encarrilaba un partido que nunca pensó en ganar.

Sólo tres minutos antes del gol, Benítez había decidido ir a por el partido con la entrada en el campo de Carew, el único futbolista que había reservado para el partido de la Copa de Europa, el martes, ante el Inter. Y de su presencia llegó la única reacción al gol. Sin embargo, el Valladolid hizo de su necesidad de puntuar su mejor arma y se encerró en su defensa con cuatro centrales para defender tres puntos que le dejan más cerca de la salvación y que complican al Valencia su clasificación para la Liga de Campeones del próximo año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de abril de 2003