Reportaje:ATLETISMO | Campeonatos del Mundo en pista cubierta

El gran momento de España

Con Yago Lamela y Alberto García al frente, la selección aspira a ser en Birmingham una de las protagonistas

Los atletas españoles llegan a los Campeonatos del Mundo de pista cubierta, que se disputan este fin de semana, con la certeza de atravesar algo parecido a la edad de oro. A los éxitos cosechados el pasado año en los Campeonatos de Europa de invierno, en Viena, y los de verano, en Múnich, se añaden las excelentes prestaciones alcanzadas esta temporada con protagonistas excepcionales, como el saltador de longitud Yago Lamela y el fondista Alberto García.

Ellos son el mascarón de proa del equipo que acude a Birmingham con un optimismo desaforado. Y con razón. El abanico de grandes atletas es más amplio que nunca, con prestigiosos especialistas en las carreras, los saltos y los lanzamientos.

Atrás han quedado los tiempos de los complejos, cuando los éxitos eran excepcionales
Más información
El nuevo mesías de la velocidad
Martínez logra en peso el primer oro para España en los Mundiales de Atletismo de Birmingham

Hay carencias en algunas pruebas, pero el avance ha sido apabullante. Así que en los corrillos se habla de una buena cosecha de medallas, entre cuatro y siete, una cifra razonable a la vista de las marcas que se han visto hasta el momento y de la capacidad competitiva que ha demostrado esta generación de atletas.

Atrás han quedado los tiempos de los complejos, cuando los éxitos resultaban excepcionales en el panorama internacional. Desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, España ha cobrado un protagonismo de primer orden en el circuito atlético, en un momento de cierto declive en algunas de las viejas potencias europeas.

Lejos de resignarse a los tópicos que corren actualmente, los atletas españoles afloran en disciplinas que parecían reservadas exclusivamente a los africanos, como el fondo y el medio fondo; a los colosos americanos y de los países del Este, en los lanzamientos, o a los explosivos norteamericanos y caribeños, en los saltos.

Justo en este momento de discriminación geográfica, Yago Lamela se coloca a la cabeza de los saltadores de longitud en el mundo, Manolo Martínez compite al nivel de los mejores en el lanzamiento de peso y Alberto García se presenta como una amenaza real a la hegemonía del gran Haile Gebrselassie, etíope, en la prueba de los 3.000 metros.

Hay algo casi irreverente en esta explosión contra natura o, al menos, contra los pronósticos que se hacía del futuro del atletismo en Europa, de ahí que los españoles hayan adquirido la confianza que produce lo diferente, aquello que no se espera pero que funciona.

La prueba de que España ya no es un monocultivo de fondistas y mediofondistas se encuentra en el equipo de Birmingham. Hay posibilidades de conseguir medallas tanto en la velocidad -David Canal en los 400 metros-, como en el medio fondo y aledaños -Antonio Reina en los 800, Juan Carlos Higuero y Roberto Parra en los 1.500 o Alberto García en los 3.000-, en los saltos -Yago Lamela, en longitud- y en los lanzamientos -Manolo Martínez, en peso-.

El optimismo se traslada también al apartado femenino, donde Glorie Alozie (60 metros vallas), Maite Martínez (800 metros), Marta Domínguez (3.000) y Concha Montaner (longitud) preparan el asalto al cajón.

Todos tienen a favor su fiable aproximación a las grandes competiciones. Son atletas de carácter, sin complejos, en algunos casos incluso con la necesaria arrogancia que se incuba con los éxitos.

No hay noticias preocupantes en el equipo. Manolo Martínez comienza a superar los efectos de la gastroenteritis que limitó sus marcas en el arranque de la temporada. Los demás se expresan con optimismo ante una cita que ha convocado a algunas vacas sagradas del atletismo.

En Birmingham competirán el danés Wilson Kipketer (800 metros), el etíope Haile Gebrselassie (3.000) y el británico Jonathan Edwards (triple salto), tres atletas que han entrado en la leyenda por sus éxitos y por sus fabulosos plusmarcas mundiales.

La cita también será el escaparate para algunos aspirantes a estrellas, caso del joven velocista estadounidense Justin Gatlin, o para John Capel, el atleta que más talento ha desaprovechado en el curso de los últimos años y que ahora regresa a la competición después de tres años verdaderamente ruinosos por las orillas del fútbol profesional americano.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS