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Internacional

La última decepción de Roberto Baggio

Trapattoni resiste la presión popular y no lleva al jugador del Brescia a la selección

El seleccionador nacional italiano Giovanni Trapatonni volvió a ser fiel a sus férreas y cuestionadas convicciones el pasado sábado, cuando hizo oídos sordos al clamor popular que durante toda la semana había invadido los medios de comunicación pidiendo la vuelta de Roberto Baggio a la squadra azzurra con motivo del amistoso que Italia juega frente a Portugal esta semana en Génova.

Las últimas brillantes actuaciones del 10 del Brescia, el jugador más amado por los aficionados del país, no ablandaron al discutido técnico. Pero la emisora de radio Bresciasette había comenzado la cruzada con una propuesta a su audiencia: "Quiero a Baggio en la selección porque... complete usted esta frase dejando un mensaje en nuestro contestador". Las campañas se sucedieron por toda Italia en medio del entusiasmo general.

"Un campeón no merece caridad", dijo Trapattoni tras negarle un lugar para el último Mundial.

La selección italiana tiene sobradas razones para plantearse seriamente la convocatoria de un jugador que está a punto de cumplir los 36 años. Su clasificación para la próxima Eurocopa peligra. A día de hoy es un equipo carente de vuelo creativo en ataque. Para colmo hace una semana recibió la peor noticia posible: la grave lesión muscular de su mejor estandarte, Alessandro Del Piero, que será baja por dos meses. En la misma jornada en la que el jugador del Juventus sufría su contratiempo, Baggio firmó una sobresaliente actuación con el Brescia ante el Piacenza, marcando un golazo (su octavo esta temporada).

La relación de Baggio (Caldogno, Vicenza, 1967) con su selección ha estado marcada por las contradicciones. Él es un fantasista en el reino del catenaccio. Se ha labrado una exitosa carrera en clubes como Fiorentina, Juventus, Milan, Bolonia, Inter, y desde 2000, Brescia. Su amigo Pep Guardiola opina que los italianos deberían hacerle "un monumento" para enseñar lo que representa para el fútbol.

Baggio es el quinto goleador de todos los tiempos en la primera división italiana con 189 goles. Ha marcado 27 goles en sus 55 partidos con la selección, siendo con nueve tantos el máximo realizador italiano en la historia de los Mundiales. Pero de su magia siempre sospecharon los seleccionadores: Vicini, Zoff, Sacchi, Maldini, Trap... Tuvieron más fe en la pizarra.

"Un campeón no merece caridad", dijo Trapattoni, justificándose, el día que decidió no convocarle para el Mundial de Corea y Japón. El técnico aludió a la lesión de rodilla que Baggio había sufrido seis meses antes, y que superó un mes antes del campeonato.

Baggio rogó -en balde- al seleccionador que le llevara a Japón a través de una emotiva carta difundida en un famoso programa televisivo: "La azzurra es la única camiseta que llevo cosida al alma".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de febrero de 2003