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Crónica:

"La vida de Aguilera corrió peligro"

Los médicos del Atlético dicen que el capitán tuvo un "riesgo vital cierto" tras el balonazo en Huelva

"Ha habido riesgo de muerte", el doctor Villalón, jefe de los servicios médicos del Atlético de Madrid, no quiso desdramatizar el accidente de Carlos Aguilera el pasado miércoles en el Nuevo Colombino. "Si no se hubiese actuado con la celeridad que se hizo, había un riesgo vital cierto", insistió Villalón. Aguilera recibió un balonazo en la sien izquierda a menos de un metro de distancia que le dejó inconsciente. En la caída se tragó su propia lengua, lo que obturó las vías respiratorias. "Estuvo 30 segundos sin respirar, si hubiese estado más tiempo la parada respiratoria se hubiese convertido en un paro cardiaco", explicó el doctor Manuel Beaus, el médico que le atendió en el césped junto al ATS Miguel Velo. Beaus y Velo fueron los primeros en saltar al campo para reanimar al jugador que, inconsciente, yacía en el suelo sin respirar. "Lo primero que hicimos fue tomarle el pulso y abrir una vía para que respirara", relató ayer Velo. El jugador, que recuperó la consciencia en la ambulancia, pasó la noche en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva. "Para mi ha sido una anécdota, porque estuve inconsciente todo el rato", confesó Aguilera, ya en Madrid, con la cara olivacea y las ojeras de quien ha tenido un sueño agitado.

En el minuto 85 del encuentro de Copa entre el Recreativo de Huelva y el Atlético de Madrid del pasado miércoles, Aguilera cayó redondo al suelo tras recibir un balonazo no intencionado de Pernía, lateral del equipo onubense. Tras quedar completamente inmóvil y comprobarse que no respiraba, el jugador tuvo que ser reanimado con la cánula de Guedel y a través del boca a boca que le practicó el ATS del Atlético Miguel Velo. El sanitario reconoció que era "la primera vez que veía algo similar en un campo de fútbol, aunque en los hospitales pasa cada minuto y en las urgencias de la UVI móvil, cada segundo".

Aguilera empezó a reaccionar en la ambulancia que le trasladaba al hospital. En el vehículo le pidieron que moviera los ojos y el jugador movió los párpados. Su recuperción quedó certificada por una arcada que devolvió al jugador la consciencia al poco de subir a la ambulancia. Poco a poco se fue reanimando y, según su propio relato, intentó quitarse el tubo de Guedel con las manos: "Notaba que respiraba mal y me molestaba algo en la garganta. Afortunadamente, no me dejaron quitármelo". Miguel Velo, el enfermero que le atendió desde el primer momento, confesó que había sido "angustioso" y que "hasta que no ves que respira por sí mismo no puedes parar de bombear aire y de darle vueltas a la cabeza".

"No lo pasé mal porque no me enteré de nada. Sé que la gente se ha asustado, pero yo no me enteré", explico con sencillez el capitán rojiblanco. El jugador pernoctó en el hospital onubense y se le practicaron diversas pruebas, entre ellas un TAC cranoencefálico y unas radiografías cervicales. Todas las pruebas dieron resultados positivos.

En la mañana de ayer se desplazó a Sevilla desde donde viajó en AVE a Madrid. Llegó sobre las dos de la tarde a la capital con cara de cansancio, aunque sin ninguna señal física evidente del accidente. "El fútbol es un deporte de contacto", minimizó Aguilera, que recordó otros casos similares: "A Romero, del Recreativo, le pasó igual hace dos semanas en ese mismo campo". "Ahora sólo pienso en llegar a casa, ver a mi familia y descansar", concluyó el defensor. Sin embargo, el doctor Villalón confirmó que el futbolista tendrá que volver a someterse a "pruebas neuronales".

Por el hospital onubense desfilaron el vicepresidente del Atlético de Madrid Lázaro Albarracín, que, casi lloroso, confirmó la mejoría del jugador; el presidente del Recreativo, Francisco Mendoza; Paulo Futre, el director deportivo rojiblanco, y Pernía, el jugador argentino del equipo onubense que propinó sin querer el balonazo a Aguilera. Mientras tanto, sus compañeros, ya más tranquilos tras la angustia vivida en el césped, viajaban en autobús para pasar la noche en Sevilla.

Aguilera salvó la vida gracias a la actuación de los médicos rojiblancos, Beaus y Velo. La obligatoriedad de que en los campos de fútbol esté presente un facultativo data de 1996, cuando el portero del Granollers Óscar Rodón sufrió un incidente similar al del lateral atlético.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de enero de 2003