Vilarasau apoya la continuidad de los dos directores generales como garantía de futuro de la entidad
"No me gusta irme". El presidente de La Caixa, Josep Vilasarau, lo reconoció, en referencia a la adaptación de la entidad a la ley catalana de cajas que supondrá su próxima salida, y negó sentirse "dolido", pero admitió la irremediable marcha. En lo que se puede considerar un testamento con directrices de futuro, el presidente restó importancia a la persona que le sustituya, pero respaldó a los dos directores generales de La Caixa: Isidre Fainé, responsable del grupo bancario, y Antonio Brufau, del grupo industrial. "El mantenimiento de los dos directores es una garantía de continuidad para La Caixa", dijo Vilarasau. "Cualquiera de los dos podría ser presidente de un gran banco. Son unos mágníficos ejecutivos y ha sido una suerte para mí trabajar con ellos", añadió.
Tras 26 años al frente de la entidad, Vilarasau no esquivó ninguna pregunta y afrontó con elegancia los temas espinosos planteados por los informadores. Planteó su salida como la consecuencia de una legislación "creada en un país democrático que elige a sus parlamentarios". "Los ciudadanos tenemos que acatarlas. Si no nos gusta lo que hacen los políticos, podemos votar en contra de ellos en la próxima ocasión", enfatizó. Vilarasau, que está en cargos públicos (Administración) o privados (La Caixa) desde los años sesenta, apuntó la posibilidad de no agotar el mandato y marcharse antes de mayo. "Estoy tranquilo, y veré si continúo como presidente de la Fundación La Caixa", comentó, aunque todos en la entidad de ahorro catalana dan por hecho que accederá a este cargo.
En ningún momento quiso señalar a Ricard Fornesa, presidente del grupo Agbar, amigo suyo y principal candidato a sucederle; aclaró que cualquier miembro del consejo está capacitado para ocupar el puesto.
No quiso valorar si el Gobierno de CiU ha tenido voluntad de retirarlo del cargo. "Son interpretaciones, y hay 25 interpretaciones; no creo que ésta sea la real". En la misma línea y en respuesta a una pregunta, negó que haya habido alguna "fricción" con Jordi Pujol, presidente de la Generalitat. Respecto a si se mantendrá el actual modelo bicéfalo en la dirección de la entidad, señaló que ello "dependerá del futuro presidente y del consejo".
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