PRIMERO UN FOGONAZO, LUEGO UNA TREMENDA EXPLOSIÓN.
La Guardia Civil sospechó que el coche abandonado por los etarras contenía explosivos. Por ello, acordonó la zona y puso un cebo al vehículo. Al primer fogonazo siguió una tremenda explosión (en la foto). El coche escondía 50 kilos de explosivos.
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