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Entrevista:SANDRO | Centrocampista del Málaga | COPA DE LA UEFA | Betis-Auxerre y Málaga-Leeds

"No busco gustar a la gente, sino ganar"

Carlos Alejandro Sierra Fumero, Sandro (Las Galletas, Tenerife), ya cuenta 28 años, la edad dorada según muchos futbolistas. Su sexta campaña en el Málaga, con el que hoy (22.00) se enfrenta en La Rosaleda al Leeds United en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA, el primer torneo europeo que encara el club, tiene un aire diferente. En el primer tramo de la temporada se convirtió en el eje del ataque de su equipo, pero en las últimas semanas han aflorado en su juego algunas intermitencias que han coincidido con un giro en los planteamientos del técnico, Joaquín Peiró, más decantado ahora con el juego directo hacia Darío Silva y Dely Valdés, es decir, sin contar con el centro del campo tanto como lo hizo en las primeras jornadas.

La forma de jugar de Sandro, ex del Madrid y de la Unión Deportiva Las Palmas, provoca que la espada de Damocles sostenida por el público planee sobre él en cada jugada. Eso le pasa a los jugadores cuya fórmula es el riesgo. Pero incluso cuando abandonaba el terreno, cabizbajo, el pasado domingo, la afición le ofreció su confianza a pesar de que no está en su mejor momento. Esta noche, ante un Leeds en horas bajas, Sandro aspira a ser de nuevo el referente del Málaga ante la ausencia de Silva, el elemento más rentable del juego directo.

Pregunta. El Málaga tiene vaivenes. De pronto, elabora el juego y tiene la pelota. De repente, el centro del campo queda sumergido por un bombardeo aéreo hacia los delanteros.

Respuesta. Es diferente jugar con dos medios centros que con un media punta. Pero ninguno de nosotros es perfecto y debemos poner las cosas buenas de cada uno en beneficio del Málaga, juegue como juegue. Más allá del concepto táctico, tenemos confianza, sabemos que hay calidad y podemos hacer daño al rival. Eso nos hace un equipo... importante. Pero, si nos tenemos que tirar 15 metros para atrás, lo hacemos, y al contrario.

P. Los riesgos que asume Sandro pueden despertar pasión en una jugada e ira en la siguiente. ¿Cómo se asume esa circunstancia?

R. No busco gustar a la gente, sino ganar. Cuando los espectadores dicen que si piso el balón, que si la aguanto..., lo hago porque creo que en ese momento es necesario, porque me puede abrir huecos para dar un pase. Sé que mi posición y la de medio centro arman al equipo y son fundamentales. Así que estoy preparado para las críticas y las alabanzas.

P. ¿Se exige más a Sandro que a otros?

R. A mí me gusta la responsabilidad. Aunque lo importante es que los aficionados apoyen al equipo y sepan que los necesitamos porque es difícil tener la concentración adecuada en tantas competiciones.

P. Lo que hay que mejorar es ese carácter...

R. A lo mejor no soy yo. Es cierto, pero sólo llevo dos amonestaciones. Sobre el césped hay que hacerse respetar y hay muchas cosas que no se ven. No voy a matar a nadie, pero haré cualquier cosa por ganar aunque a veces el míster me riña.

P. Desde la satisfacción actual, ¿cómo recuerda haber pasado de ser el sustituto natural de Laudrup en el Madrid a tener que buscar equipo en Inglaterra?

R. Nunca miro hacia el pasado. Estoy orgulloso de todo, para lo bueno y lo malo, porque he tratado de ser el mismo como persona y futbolista. Tanto cuando he jugado como cuando no lo he hecho, aquí y en cualquier sitio. Siempre he dicho que me iba con la conciencia tranquila, me hayan salido las cosas o no. Así, la vida es más fácil.

P. ¿Cómo fue la etapa inglesa?

R. Fue sólo una semana en el Newcastle y otra en el Coventry. Me enseñó diferentes maneras de vivir en lo social y lo futbolístico. Resulta bonito el cuidado hacia los jugadores allí. La plantilla pasaba mucho tiempo junta. Había mucha unión. Pero prefiero España.

P. ¿Alguna vez pensó en dejar el fútbol?

R. No. Yo amo tanto el fútbol que jamás podría hacerlo. Espero seguir toda mi vida vinculado a este deporte.

P. Además, el fútbol no es para rencorosos.

R. Ni el fútbol ni la vida. He podido tener problemas con algunas personas, pero nunca he sido vengativo porque no sirve para nada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de noviembre de 2002