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CARTAS AL DIRECTOR

Un asunto interno

Se ha solucionado rápidamente el espectacular secuestro del teatro Dubrovka de Moscú a manos de terroristas chechenos. La brillante intervención de las fuerzas rusas ha causado, por el momento, sólo unos 140 muertos. A los terroristas se les ha descerrajado un tiro en la cabeza porque, aun estando inconscientes, eran extremadamente peligrosos. La comunidad internacional se apresura a felicitar a Putin por su expeditiva resolución. Bush-Blair, que para todo dan lo mismo, y, cómo no, nuestro presidente Aznar valoran la firmeza del mandatario ruso contra el horrendo terrorismo internacional. Una vez más, ninguna de las 140 razones individuales importan nada frente a las omnipotentes razones de Estado.

Mucho nos recuerda este suceso a la intervención de otro gran presidente, como fue el peruano Fujimori, ante la Embajada japonesa en Lima. Y es que no podía haber ningún tipo de diálogo frente a esos bárbaros asesinos y había que tomar una decisión. Ciertamente, como nos recuerda Aznar, es muy fácil criticar la decisión si no se está al frente del problema, pero... ¿no es menos cierto que la de Putin fue la menos 'costosa' de las decisiones? Ahora dicen que el pueblo ruso está encantado con dicha intervención. Por fin tienen un líder firme y sólido que les dirija como estaban acostumbrados en la etapa soviética.

Ahora empieza una nueva ofensiva contra la minúscula república secesionista. Menos mal que en este embrollo nos hacen la faena sucia los rusos y aniquilan a esos radicales musulmanes. Seguramente, dentro de poco sabremos que algún primo segundo o pariente lejano de Bin Laden se encontraba entre los secuestradores.

Está claro que existen conflictos internacionales de primera, de segunda y hasta de tercera, como los mundos. Nadie ha alzado la voz para impedir el genocidio checheno y, mientras tanto, ese puñado de personas sigue siendo exterminado en nombre de otra causa justa. Los que tratan de defenderse se radicalizan todavía más y emulan las crueles acciones de sus homólogos palestinos. Mientras, se sigue satanizando cualquier clase de diálogo y los mártires de la guerra santa van creciendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de noviembre de 2002