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Reportaje:

Eva no mordió la manzana

Dos especialistas italianos revisan la tradición bíblica

El fruto que, según la tradición católica, mordió Eva, apartando así del paraíso a toda la humanidad, no era una manzana, por más que un error de traducción, partiendo del latín malus, así lo haya mantenido durante siglos. La Biblia se refiere sólo a un fruto, sin especificar. Ejemplos de errores como éste abundan tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, como sostiene un libro que acaba de publicarse en Italia, Gli undici comandamenti (Los once mandamientos). El texto, escrito por dos periodistas católicos, Elisabetta Broli y Roberto Beretta, pretende restituir, hasta donde es posible, la verdad histórica al catolicismo. 'No se trata de ninguna invención; lo único que hemos hecho es recoger con fines divulgativos todas las aportaciones de los especialistas bíblicos que por diversas razones no han llegado al gran público', explica Beretta.

Millones de católicos están convencidos de que san José era un anciano carpintero (no son ciertas ninguna de las dos cosas), o de que Jesucristo cayó tres veces en el camino al Calvario. En apenas 200 páginas, Beretta y Broli echan por tierra los lugares comunes que han sobrevivido a escisiones, reformas y contrarreformas. 'Son al menos 60 errores los que hemos recogido', dice Beretta, redactor de Avvenire, el diario de la Confederación Episcopal Italiana. 'No pretendemos demoler nada, sino, por un lado, rectificar las mentiras de la tradición cristiana, como la que asegura que los Reyes Magos eran tres, cosa que no figura en los evangelios -ni siquiera está demostrado que fueran reyes-, y por otro, resumir las hipótesis que existen sobre el verdadero significado de algunos hechos cruciales que recoge la Biblia'.

Lo cierto es que Jesús de Nazareth no nació ni un 25 de diciembre (fecha más bien convencional) ni en el año cero de nuestra era, sino entre el año 5 y el 7 antes de Cristo. 'El error parte de un monje del siglo VI, Dionisio el Pequeño, que es en realidad el padre de nuestro calendario y que se equivocó unos años', añade Beretta. La fecha del nacimiento de Jesús y de su muerte -más cercana a los 40 años de edad que a los 33- son en realidad teorías históricas ya muy afirmadas, aunque no por eso del dominio público.

Según los dos investigadores, ninguna estrella guió a los famosos Reyes Magos hasta el portal de Belén, donde, por cierto, nadie encontró buey ni asno a mano para dar calor al recién nacido.

En cuanto al Antiguo Testamento, Beretta y Broli escogen sólo los puntos más llamativos. El maná, por ejemplo, una sustancia resinosa que se encuentra todavía en una especie de arbustos del Sinaí, está lejos de ser un alimento milagroso que envía Dios a su pueblo. Al abordar la huida del pueblo de Israel, el paso del mar Rojo, apuntan varias inexactitudes. Explica el libro, sobre la base de varias hipótesis de estudiosos, como más que probable que lo que los judíos atravesaron fue una zona conocida como los Lagos Amargos, de fondo rocoso poco profundo, y que les favoreció la marea baja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de octubre de 2002