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Crónica:

España flojea frente a Paraguay

El oficio del equipo suramericano desnuda la falta de tensión de la selección de Iñaki Sáez

Al fútbol profesional no le van los asuntos intrascendentes. Llegado el caso, como ayer ocurrió frente a Paraguay, hay dos opciones: el fútbol de salón o el juego por inercia. La selección española optó por ambas cosas: ratos de fútbol previsible, incluso ramplón, a ratos rachas atemporaladas de ingenio personal. A ambas cosas contribuyó Paraguay, equipo que sólo habla de porteros y defensas y por lo tanto tiene la jerarquía en la parte de atrás de su casa. Una tentación constante para ramplonear con el balón o para activar las alarmas en ataque con invitaciones permanentes al uno contra uno, a la aventura, en definitiva, de jugar al fútbol Es decir, el partido ideal para futbolistas como Vicente, de esos que miran a la cara del defensor como incitándole al engaño, retándole permanentemente, de los que juegan con el balón cosido a la puntera del zapato, enseñándolo como una muleta Era también el partido para Capi, un chico móvil, templado, también atrevido que, sin embargo tuvo a mal perderse en la red defensiva de Paraguay sin hallar nunca su sitio real en el campo ni en el equipo.

Si a la falta de tensión se le añade un equipo tacticista como Paraguay, el fútbol está benditamente condenado a la gestión individual de los recursos humanos. Poco importa que Albeada, un cuidador de la huerta propia, no encuentre sentido a su cometido, porque el rival sólo ataca al contragolpe, o que Baraja, un llegador, no encuentre la manera de de templar al colectivo con inspiración, o que Mendieta, como era previsible, tenga en la cal de la banda un cable de alta tensión siempre fundido.

La cuestión era tirar e la habilidad de Vicente y la osadía de Raúl Bravo. Tan sobrado andaba el valencianista que incluso la mejor ocasión el partido llegó en un saque suyo de falta. Viendo la rapidez del terreno de juego, la puso rasa, envenenada, pestosa para el portero y Morientes le empujó al poste. A un equipo como Paraguay hay que buscarle los costados; de frente se saben la lección por tradición y España sólo tenía un lado por la inercia inactiva de Mendieta, al que animaba Salgado con sus constantes prolongaciones por la banda.

Sáez corrigió en el descanso. Cinco cambios, cinco, que aportaban sobre todo dosis de ingenio con futbolistas como Guti, Tristán o Xavi . La lástima fue que la presencia de Joaquín en la derecha no coincidió con Vicente en el otro costado para que el acordeón se abriera del todo. No era una cuestión de titulares o suplentes sino de afrontar a un rival cada vez más introvertido, manteniendo los tiempos y el esfuerzo del colectivo. Los partidos intrascendentes tienen el riesgo de la abulia. A poco que el rival se inhiba (caso de Paraguay), más que prisa, el discurrir del reloj genera modorra. Por eso Sáez optó en cambiar medio equipo. Más que dosificar fuerzas, dinamizaba el ánimo. Pero curiosamente, la presencia de más futbolistas ofensivo en España provocó un mayor control del balón por parte de Paraguay, que incluso pudo marcar en un saque de esquina en el que titubeó Contreras. También Tristán remató al larguero en las postrimerías del partido. Cuestiones coyunturales. Por muy intrascendentes que sea un partido, nunca es absolutamente plano.

Paraguay encontró lo que buscaba, un partido previsible, sin mucha exigencia individual, sólo amenazado por jugadas aisladas. Para eso ya tiene a Gamarra y Ayala, generalmente bien colocados y difíciles de sorprender. Tanto fue a sí que el público decidió corear a Molina, pedir "otra ,otra" a la charanga musical que amenizó el partido con pasodobles, aserejés. Mal síntoma cuando la falta de tensión en el campo se traslada a la grada.

Lo malo para Sáez es que por primera vez le asoma la duda. Tras los partidos frente a Grecia e Irlanda del Norte, Paraguay ha sido el primer rival incómodo y la victoria no llegó. Se abrirá el debate, al menos hasta el próximo partido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de octubre de 2002