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Crítica:FERIA DE OTOÑO | LA LIDIA

Caballeros de vacío

Los caballeros rejoneadores se fueron de vacío. Queremos decir con esto que no se llevaron ningún trofeo, en forma de oreja, en parte porque los toros de Bohórquez salieron mansos, y también porque, cuando tocó manejar el rejón de muerte, no estuvieron muy finos. Más bién precipitados, poco templados, no eligiendo el mejor momento y lugar.

Andy Cartagena fue quien alegró más al personal propio de este tipo de festejos. Tras dos actuaciones fluidas, en las que se adornó con giros rumbosos en la cara del toro, antes de clavar banderillas a una mano, o después de prender, espectacular y pleno de colorido, en la suerte del violín. Hasta dos veces en cada una de sus lidias, repitió entre el alborozo popular. Más medido y reposado en su segundo, perdió las orejas por la mala puntería aludida.

Bohórquez/Moura,Hdez.,Cartagena

Toros para rejones de Fermín Bohórquez, desigualmente presentados, mansos. Joao Moura: palmas y ovación. Leonardo Hernández: silencio; aviso y silencio. Andy Cartagena: vuelta y ovación. Plaza de Las Ventas, 11 de Octubre. 4ª de feria. Más de media entrada.

Joao Moura dio ejemplo de maestría en sus dos toros. Ningún caballazo destemplado, ni galopada superflua. El caballero portugués deleitó, a quien supiera leer entre lineas, con sus dos mansurrones. Y Leonardo Hernández, bueno, mostró su estilo sobrio y campero, de seca elegancia. Para alcanzar sus mejores logros en el quinto, por mor de dos encuentros de frente, al clavar por delante del estribo y salir airoso, sin prisas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de octubre de 2002