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Palacio confirma a Inocencio Arias como embajador ante la ONU

Otro asesor de Aznar vuelve a Exteriores

La ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, reconfirmó ayer a Inocencio Arias como representante permanente de España ante la ONU, a pesar de que el pasado 17 de septiembre apuntó a la prensa que el embajador debería cesar antes de enero porque había cumplido ya cuatro años en ese cargo.

La ministra, que al hablar hace un mes del relevo dedicó grandes elogios a Arias, se ha pronunciado por la continuidad, según fuentes de su Departamento, tras comprobar que existen precedentes de embajadores que se han mantenido en funciones más tiempo del habitual. Palacio ha valorado, además, la conveniencia de evitar cambios cuando España se dispone a iniciar su cuarto mandato bianual como miembro electo del Consejo de Seguridad, según las mismas fuentes.

Arias, que ha sido en dos ocasiones director general de la Oficina de Información Diplomática en su larga carrera en Exteriores, brevemente interrumpida para asumir la dirección general del Real Madrid, deberá vertebrar la representación del Gobierno español a partir de enero ante decisiones tan trascendentes como el desarme de Irak o el futuro del Sáhara.

La importancia de ese empeño había atraído a grandes pesos de la diplomacia. Uno de las candidatos a la embajada de Nueva York era Javier Garrigues, ex director de Política General y secretario general de Exteriores durante la etapa de Josep Piqué. Para Garrigues ha sido pedido el placet como embajador en Estocolmo.

Otro candidato señalado al puesto de embajador ante la ONU ha sido Miguel Ángel Moratinos, uno de los diplomáticos españoles que más experiencia multilateral ha acumulado en su calidad de enviado especial de la Unión Europea en Oriente Próximo. De Moratinos, que en principio concluye en diciembre su mandato europeo, se ha rumoreado también que podía ser el próximo embajador en Rabat, pero ni parece ser ésa su preferencia ni ha recibido tal oferta, debido en buena medida a que el Ministerio no se plantea siquiera la sustitución de Fernando Arias-Salgado mientras no se reactiven las relaciones con Marruecos.

Moratinos, se dice en su entorno, se inclina en esas circunstancias por continuar su misión europea al menos hasta el próximo mes de junio, a la vista de que los Quince, incluido el Gobierno español, estiman que sus esfuerzos diplomáticos en el conflicto israelo-palestino siguen siendo necesarios.

Nombramientos

La salida de Javier Garrigues de la secretaría general de Exteriores abre la última vacante en la cúpula del Ministerio remodelada por Palacio. Y como en casos anteriores, el puesto va a ser cubierto por otro asesor del presidente del Gobierno, José María Aznar. Se trata de Luis Javier Gil-Catalina, que volverá al Ministerio de la mano de su ex jefe en La Moncloa, el secretario de Estado de Exteriores, Ramón Gil-Casares. De este diplomático, que se confirma como el hombre fuerte del nuevo equipo, dependieron también en Moncloa el secretario general para Europa, Alfonso Dástiz, y Maria Victoria Morera, jefa del Gabinete de la ministra. El secretario de Estado para Europa, Ramón de Miguel, es el elemento de continuidad diplomática en una cúpula que completan dos cargos netamente políticos: el secretario de Estado para Iberoamérica, Miguel Ángel Cortés, y su secretario general, Rafael Rodríguez-Ponga.

Ayer se acordó nombrar embajadores a Cristina Barrios, que pasará de Estocolmo a México; Rafael Conde, director general de Asia, que va a Delhi, y Estanislao Grandes, que sustituirá en el Consejo de Europa a Guillermo Kirkpatrick.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de octubre de 2002